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Grupo Energía Bogotá saca pecho, mientras otras asambleas generan dudas
El sector energético pasa por uno de sus momentos más retadores. Mientras grandes empresas públicas como Ecopetrol e ISA están en el ojo del huracán, el GEB ha logrado consolidar su gobierno corporativo y la estrategia de crecimiento para consolidarse como multilatina.

En un sector energético sacudido por incertidumbres, fantasmas de apagón y amenazas en la autosuficiencia, el Grupo Energía Bogotá (GEB) dio un golpe sobre la mesa en su más reciente asamblea de accionistas. Su presidente, Juan Ricardo Ortega, no dudó en destacar la solidez del gobierno corporativo de la compañía y la calidad de su junta directiva, encabezada por Andrés Escobar Arango.
“Aquí tienen una junta de personas con la mayor excelencia y competencia, con la mayor independencia, que garantiza que la rendición de cuentas y todas las decisiones estratégicas se toman con amplias discusiones, ricas polémicas y profundo análisis de la realidad de la región”, afirmó Ortega ante los accionistas.
El mensaje contrasta con lo visto en otras asambleas, en las cuales los accionistas han salido con más preguntas que respuestas. Empresas como Ecopetrol o ISA han sido objeto de dudas sobre la claridad de su rumbo, el papel de sus directivos y el futuro de sus inversiones.
Por ejemplo, Ecopetrol desistió de un atractivo negocio en el Permian, en Estados Unidos, con la Oxy —el proyecto Oslo— que le habría incrementado sus reservas, aumentado sus ingresos y utilidades, y desarrollado una actividad con mejores estándares ambientales que, incluso, los que tiene en Colombia.
La decisión, al parecer, vino de un veto del presidente Gustavo Petro porque la actividad está relacionada con el fracking, aunque la petrolera colombiana tiene un contrato, que fue ampliado recientemente, bajo esta tecnología, también en Estados Unidos. Esta situación derivó en la salida de dos miembros de la junta —Juan José Echavarría y Luis Zuleta— y fracturó el gobierno corporativo.
Mientras tanto, en ISA, los accionistas minoritarios han visto con preocupación el nombramiento de Jorge Carrillo como presidente de la compañía, tras su polémico paso por EPM.
En el GEB la historia es distinta. Su junta directiva no solo se caracteriza por la transparencia y el debate estratégico, sino que se destaca por su equidad de género: de sus nueve miembros, cuatro son mujeres con trayectorias sobresalientes. Un hecho que marca la diferencia en un sector donde la presencia femenina en altos niveles de decisión sigue siendo escasa.
Mientras algunas empresas enfrentan cuestionamientos y señales de alerta, el GEB refuerza su imagen como una multilatina con gobierno corporativo sólido, capaz de generar confianza en un entorno cada vez más complejo.
El liderazgo del GEB también se refleja en sus filiales en Perú, Guatemala y Brasil, donde juntas directivas de alto nivel garantizan la alineación con las mejores prácticas de gobierno corporativo y que consolidan su buena imagen en la región.