MÚSICA
Aterciopelados cumple 35 años con más rebeldía en sus genes, “Somos viejos, rebeldes y elegantes”
Andrea Echeverri y Héctor Buitrago celebran su trayectoria en la industria musical con un nuevo álbum que rinde un homenaje a su rebeldía.


Ganadores de cuatro premios Latin Grammy, el más reciente por su álbum El Dorado, y con 35 años en la industria musical, Aterciopelados llega recargado este 2025 con Genes rebeldes, un manifiesto sonoro que será lanzado el 22 de abril, desafía lo establecido y celebra la música como resistencia. La banda, que se presentará el 4 y el 5 de abril en el Teatro Julio Mario Santo Domingo en un íntimo y emotivo show, habló con SEMANA sobre su largo camino en la industria musical, su rebeldía, la hipersexualización de la mujer en la música, Shakira y hasta de su participación hace algunos años en un video musical de la campaña de Petro.
SEMANA: A propósito de su más reciente álbum, Genes rebeldes, ¿cómo definen la rebeldía de Aterciopelados?
Andrea Echeverri: Nosotros somos rebeldes desde hace muchísimos años. Seguimos siendo críticos contra el establecimiento, contra los estereotipos, contra el show business. Nosotros seguimos en la misma onda. Estamos viejos, rebeldes, elegantes y chistosos (risas).
Héctor Buitrago: A nosotros siempre nos ha gustado observar las cosas desde otro ángulo, desde un modo diferente al ya establecido. Siempre le hemos prestado atención a lo que antes se consideraba alternativo, por ejemplo, a buscar soluciones más ecológicas, al tema de los derechos de la mujer, al de la inclusión, y ahora esos son temas que son populares. Incluso hoy, tantos años después, seguimos siendo alternativos en la industria musical, y eso es rebeldía.
Lo más leído
SEMANA: ¿Cómo ha sido esa mutación de la banda a lo largo de los años?
A.E.: A lo largo de estos años he aprendido mucho a escribir canciones, a ser honesta. A mí me encanta esa parte de ahora en la que me puedo burlar de mí misma sin pena ninguna. Eso es bonito, llegar a una crítica superestructurada. En estos años, Aterciopelados también ha cambiado y estamos en modo supervivencia total, porque no formamos parte de lo que está de moda hoy, nosotros somos el bicho raro de la música, la mosca en la leche, la cosa más rara del mundo. Pero creo que, precisamente por eso, hemos sobrevivido, por ser tan raros, únicos y diferentes. Así estemos muy alejados de lo que se oye hoy, todavía hay gente que nos sigue porque continuamos comprometidos con la honestidad, con escribir canciones de lo que nos está pasando, de volvernos viejos, de criticar lo que vemos.
SEMANA: Hablando de transformación musical y a propósito del paso de Shakira por Colombia, hay quienes han criticado a la barranquillera porque preferían su versión más roquera. ¿Qué opinan de esa exigencia que se les hace a los artistas?
A.E.: La gente ama a Shakira. Nada más miremos todos los estadios que llenó. Lo que pasa es que hay tanto espacio para la crítica y desde un lugar anónimo, que la gente le va a echar veneno a uno igual. Si Shakira se hubiera quedado en su era de rock, la hubieran criticado igual y le hubieran dicho que no evolucionó.
H.B.: La industria musical ha cambiado mucho y es normal que los artistas también lo hagan. Nosotros también hemos cambiado, hemos incluido nuevas herramientas para producir, para tocar, les hemos prestado más atención a las redes sociales, hasta hemos hecho videos con inteligencia artificial. La música va evolucionando y es difícil que todos sigamos oyendo el rock de los setenta, porque ya también cumplió su ciclo. Lo que era contestatario precisamente se absorbió y ya no es lo que era antes; es normal ese cambio.
SEMANA: La industria musical es salvaje con las mujeres. ¿Cómo ha logrado sobrevivir usted, Andrea?
A.E.: Ser mujer en la industria es una cosa muy difícil, sobrevivir es muy berraco. Por eso es que he construido un personaje, y aunque es un personaje inventado, sigo siendo yo. Ahí es en donde me burlo de mí misma, donde digo que soy antidiva y critico el estereotipo de mujer, pero a la vez también sé que estoy en las mismas. Es decir, así, por un lado, hay alguien cantando en bikini y, por el otro, estoy yo en maxifalda y con ruana; al final, las dos estamos en las mismas, rogándoles a la gente y a la industria que nos pare bolas. Esta profesión es difícil. Todo está pensado para complacer y nosotros no creamos música para complacer. Uno crea un poco para uno mismo y para los que piensan parecido a uno. He escrito muchas canciones hablando sobre habitar un cuerpo femenino que se está usando en la publicidad para vender y para las que nos sentimos arrinconadas por la hipersexualización.
SEMANA: Como parte de ese llamado contra la hipersexualización, ustedes incluso han escrito canciones “antiviolaciones”. Hablemos de eso...
A.E.: Sí, nosotros hicimos algo que se llamó Ovarios calvarios, que fue un proyecto bonito que hicimos. Son tres canciones antiviolación, porque todos le están haciendo canciones al sexo y, pues, nosotros, por el contrario, hicimos para evitar las violaciones. Una de las canciones se llamó Ovarios, con Vivir Quintana; Plañidera, con Las Áñez, y No se viola, con La Muchacha, y fueron tres videos superespeciales.
SEMANA: Aterciopelados formó parte de una de las canciones de la campaña de Gustavo Petro para la presidencia hace casi tres años, ¿qué piensan de eso hoy?
A.E.: Cada vez soy menos política, aunque eso es una frase falsa, porque al final todo es político y yo hago, por ejemplo, cerámica, ¿y qué más político que hacer artesanía en este mundo? Pero cuando se refiere al tema de política de los políticos, guácala. Yo cada vez estoy más desencantada. Sobre ese episodio de Petro, pues fue cuando todos estábamos muy emocionados por el amor y todas esas cosas, y ya en este punto, pues ¿para qué decir más cosas sobre eso? Sí, nosotros participamos en una canción y Verónica (Alcocer) estaba ahí y bailamos, pero a mí me dio pena. A mí me han insultado y hasta me han gritado que porque uno ha votado por uno y por el otro, y después ha estado desencantado del uno y del otro. El que sigue contento con un presidente, que levante la mano.
H.B.: Nosotros nos hemos sumado a conceptos más abstractos como la paz, como el cambio. ¿Quién representa la posibilidad de paz en este momento? Bueno, no sé si de pronto Santos en algún momento significaba paz, pero no es que nos hayamos casado con eso. Lo que pasó es que el modelo político que venía de los últimos años fue un desastre y se produjo un cambio. Ahora que le vayan a echar la culpa a Aterciopelados, no tiene ningún sentido. Todo ese cambio político en el país es por un modelo político y una historia política que desencantó a todos.
SEMANA: Aterciopelados sigue viviendo exclusivamente de la música, pero cada uno también explora sus otras pasiones. ¿De qué se trata?
A.E.: Sí. Yo, por ejemplo, soy ceramista y he unido eso con la música. Hay un video que se llama Perú, que es todo pensando desde la cerámica. Con todo el tema de las canciones antiviolaciones hicimos también una exposición de cerámica en el Claustro de San Agustín. Luego hicimos una en la galería Dama, alrededor del tema de El Dorado, nuestro álbum, con el que ganamos un Grammy.
H.B.: Por mi lado, sigo apostándole al cuidado medioambiental mediante Cantoalagua, una iniciativa que empezó ya hace 15 años y que promueve el cuidado y la protección del agua. Uno de sus objetivos es formar comunidad y que la gente se mueva en torno y en defensa del cuidado medioambiental.