Harry, duque de Sussex, no se trata con su papá, el rey Carlos III, pero su esposa no se queda atrás, pues tampoco se lleva bien con el suyo y eso le está costando diatribas. La pelea con Thomas Markle, de 81 años, data de 2018, año de la boda real. En medio del frenesí por el cuento de hadas entre el hijo de Lady Di y la actriz gringa divorciada, que sería la primera mujer de raíces afro en emparentar con los Windsor, saltó a las páginas de los tabloides que su familia era tan disfuncional como la de su prometido.
Samantha Markle, su media hermana, la dejaba por el piso en esas publicaciones. Pero esto no ofendió tanto a Meghan como que su padre aireara también en la prensa sus intimidades. Luego, él mismo admitió que sus fotos paseando por Rosarito, México, publicadas en el Daily Mail, fueron un montaje por dinero. Aun así, el exdirector de luces de Hollywood siguió ventilándolo todo en los medios y no asistió al casamiento.
Para colmo, el Mail publicó una carta que la duquesa le mandó, diciéndole que lo llamó cuando sufrió un infarto, pero había cambiado de teléfono, lo que él refutaba. Le reprochaba, además, seguir hablando con los reporteros. Tras haber sido muy cercanos, ella cortó con su padre, quien no conoce a Harry ni a sus nietos, Archie y Lilibet.

El lío de quién miente acerca de la imposibilidad de comunicarse se repitió en diciembre pasado, a raíz de la operación de urgencia a la que Thomas fue sometido y terminó con la amputación de una pierna, en Cebú, Filipinas, donde vive. Se creyó que Meghan correría a verlo y reconciliarse, pero no fue así, al parecer, por la fijación de él con la prensa.
Thomas no avisó de su enfermedad a ningún pariente, sino a Caroline Graham, periodista del Daily Mail, que detesta a los Sussex. Graham asegura que tienen una relación como si fueran padre e hija desde 2018, así que voló al país asiático para estar a su lado y reportar lo sucedido.

Sus voceros dicen que Meghan llamó a cada hospital en Cebú para saber dónde estaba su papá, pues le había escrito un e-mail sin obtener respuesta. Además, no tenía su teléfono. Graham informó que Thomas no recibió nada. Molesta, la duquesa calificó de poco ética su presencia al pie de su papá, en un comunicado. Contó además que le había enviado a su padre una carta con un emisario de su confianza.
Los dardos llovieron en las islas, donde Meghan es muy satanizada. Mark Dolan, del popular programa Talk TV, le reprochó: “Cuando estás muriendo y tu última esperanza es ver a tu hija, recibir solo una carta es como una bofetada. Si saber que Thomas luchaba por su vida no fue una llamada para despertar y tomar un avión o llamarlo, nada cambiará. Ella no ha mostrado empatía”.
En 2021 Meghan le dijo a Oprah Winfrey que la relación con Thomas estaba irremediablemente dañada. Allegados a Meghan anotan que se debe a su temor de que lo que hablen termine en los tabloides. Lo irónico es que, por la misma razón, Carlos y el príncipe William no corren a reconciliarse con Harry, muy dado a las declaraciones explosivas en su contra.
