Opinión

El síndrome del ‘yo lo hago mejor’: ¿líder o cuello de botella?

El micromanagement disfrazado de perfeccionismo es uno de los mayores obstáculos para un liderazgo efectivo. Delegar no es simplemente soltar el control, sino empoderar a los equipos, fomentar la autonomía y reconocer sus logros.

Janeth Rodríguez
2 de abril de 2025, 9:23 p. m.
Delegar no significa soltar completamente la mano de nuestros equipos. Es esencial proporcionar retroalimentación constructiva y establecer metas claras.
Delegar no significa soltar completamente la mano de nuestros equipos. Es esencial proporcionar retroalimentación constructiva y establecer metas claras. | Foto: 123rf

A lo largo de mi carrera, he identificado una de las enfermedades silenciosas que afectan a muchos líderes actuales: el micromanagement disfrazado de perfeccionismo. Como líder, he aprendido que el antídoto más efectivo para esto es la transición del control a la confianza, empoderando a los colaboradores. Esto no solo mejora las relaciones laborales, sino que incrementa la motivación, productividad y eficiencia en los negocios.

Delegar no es soltar, es impulsar

Diversos estudios conducidos por Gallup y la Universidad de Michigan han demostrado que las altas dosis de micromanagement poseen un efecto directo en la disminución de la satisfacción laboral. Tanto así, que el 75 por ciento de los empleados que se ven presos de este tipo de liderazgo controlador reportan altos niveles de estrés y un 55 por ciento de ellos planea dejar sus empleos en un plazo no mayor a dos años. Estadísticas como estas repercuten radicalmente en las tasas de rotación de las empresas y —lo que es aún peor— en el crecimiento personal y profesional de todos los colaboradores involucrados.

No saber delegar no únicamente es sinónimo de burnout para los líderes, sino que además es la piedra en el zapato para quienes buscan desarrollar nuevas habilidades asumiendo nuevos desafíos profesionales. En contraposición, un modelo de delegación efectiva, conducido en medio de un contexto de comunicación abierta, es capaz de optimizar el uso de habilidades y recursos, conduciendo a una eficiencia operativa traducida en números.

Adicionalmente, como líderes y a medida que nuestros roles evolucionan, soltar el control nos permite liberar nuestras cargas, para así poder concentrar nuestros esfuerzos en planificaciones estratégicas, abordando la visión a gran escala, minimizando nuestro impacto y no dejándonos consumir por las minucias de la ejecución.

De obstáculo a puente

Promover un entorno de trabajo colaborativo es clave. Como dijo Patrick Lencioni, autor de The Five Dysfunctions of a Team: “Los líderes deben estar dispuestos a permitir que sus equipos cometan errores. A través de esos errores, aprenden y crecen”. Aprender a soltar el control libera al líder para enfocarse en la visión estratégica y maximizar el impacto de su equipo.

Zapatero a tu zapato

Adoptar el principio de ‘zapatero a tu zapato’ implica empoderar la especialización o expertise de cada uno de los profesionales que componen nuestros equipos. Para ello, resulta fundamental saber implementar procesos de contratación rigurosos que no solo identifiquen habilidades técnicas, sino que aseguren que los nuevos integrantes sean capaces de trabajar de manera autónoma. Al construir un equipo diverso y multidisciplinario, se fomenta un entorno libre de intervenciones innecesarias en donde cada miembro pueda brillar en su área, contribuyendo así al éxito conjunto.

Como líderes, resulta pretencioso pensar que nos las sabemos todas. La realidad es que nadie puede ser ingeniero, vendedor, diseñador y escritor al mismo tiempo. Cada uno de estos roles requiere de un conjunto único de habilidades y conocimientos. ¿Queremos afinar nuestra toma de decisiones? En ese caso, resultará vital saber reconocer nuestras limitaciones y confiar en la experiencia de nuestros colaboradores.

Al César lo que es del César

Queridos líderes, los invito a que evitemos caer en la trampa de atribuirnos el mérito de los logros ajenos. Reconocer el esfuerzo individual no solo es un acto de justicia, sino un poderoso combustible que enciende la motivación y el compromiso de los equipos. Cada victoria, por pequeña que sea, merece ser celebrada como un paso hacia adelante en la senda del éxito colectivo. ¿Queremos que los empleados se conviertan en verdaderos embajadores de nuestra visión? Entonces hagamos del reconocimiento nuestra bandera.

Sujetar sin sofocar

Delegar no significa soltar completamente la mano de nuestros equipos. Es esencial proporcionar retroalimentación constructiva y establecer metas claras. El apoyo y los recursos adecuados aseguran que cada miembro tenga lo necesario para triunfar. Así, podemos crear espacios laborales que fomenten la autonomía, sin perder de vista la visión compartida.

En resumen, el verdadero liderazgo no radica en querer hacerlo todo, sino en inspirar a cada miembro del equipo a aportar su granito de arena. ¿Estás listo para soltar el control y potenciar a tu equipo?

Janeth Rodríguez, vicepresidente de Revenue Latam en Infobip.

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