Opinión

¿Ser líder es la meta o el comienzo de una prueba diaria?

Mucho se habla de ‘ser líder’ como si fuera un título que se obtiene con un ascenso. Pero, ¿es así?, o ¿el verdadero liderazgo comienza el día después del nombramiento?

Silvia Aristizábal
2 de abril de 2025, 4:16 p. m.
En el deporte como en el desempeño de un líder, el verdadero reto no está en llegar, sino en mantenerse y sostener el ritmo.
En el deporte como en el desempeño de un líder, el verdadero reto no está en llegar, sino en mantenerse y sostener el ritmo. | Foto: 123RF

Confundimos con frecuencia el rol con el ejercicio real del liderazgo. Ser promovido y obtener ese cargo, puede parecer el destino final de un largo camino profesional. Pero lo cierto es que liderar es mucho más que una designación: es un compromiso cotidiano, una prueba constante que nos enfrenta a nuevas circunstancias cada día.

Es como entrenar para una maratón. Quienes corremos sabemos que no hay dos iguales. La distancia es la misma -42.195 metros-, pero cada carrera tiene su propia pista, su propio clima, su terreno y sin duda su nivel de exigencia. Lo mismo pasa con el liderazgo: no basta con conocimientos, con experiencia, con estudios. Si bien todo esto es fundamental, definitivamente no es lo único.

Las tres capacidades que un corredor suele entrenar son: fuerza, resistencia y velocidad. Pero cada carrera, adicional a esto, requiere otro tipo de preparación enfocada en las necesidades específicas de cada corredor. El mundo laboral presenta a diario desafíos únicos que exigen decisiones, equilibrio emocional y conexión con el equipo.

Y tanto en el deporte como en el desempeño de un líder, el verdadero reto no está en llegar, sino en mantenerse. En sostener el ritmo. En armonizar lo que la organización necesita con lo que las personas esperan y hacerlo en un entorno donde la incertidumbre es parte del día a día.

Entonces, ¿cómo mantenerse firme en medio de tanto movimiento? Estas son cuatro claves que me han desafiado y fortalecido a lo largo del camino:

  1. Equivocarse está permitido: los líderes no tenemos que ser perfectos. A veces nos exige más el equipo, a veces nosotros mismos. Pero reconocer un error y seguir adelante con humildad es una de las formas más poderosas de conectar con los demás.
  2. Mostrar vulnerabilidad no es debilidad: esto es especialmente importante para las mujeres en roles de liderazgo, pues mostrar emociones suele ser malinterpretado. Pero la empatía, la honestidad emocional y la capacidad de decir “no lo sé” también son formas de liderazgo valiente. Mostrar vulnerabilidad no significa perder autoridad; por el contrario, es una herramienta poderosa para generar conexión. Según un análisis de McKinsey realizado en el 2023, los líderes que demuestran vulnerabilidad de forma intencional pueden fortalecer la confianza, crear entornos psicológicamente seguros y fomentar un mayor rendimiento en sus equipos. Ser capaz de compartir una emoción, lejos de restar liderazgo, lo humaniza y lo potencia.
  3. Resiliencia con transparencia: no siempre tendremos buenas noticias. A veces, ni siquiera tendremos certezas. Pero ser capaces de sostener el rumbo y mantener inspirados a nuestros equipos, incluso en medio de la incertidumbre, es un acto de liderazgo genuino.
  4. No siempre estarás a la altura, y está bien: hay días difíciles, conflictos personales, presiones externas; situaciones complejas que nos sacan de eje. Por eso, más allá de la perfección, necesitamos coherencia. Que nuestros valores nos sirvan de ancla, incluso cuando el mar está agitado.

Estas cuatro ideas: equivocarse, mostrarse vulnerable, ser resiliente y actuar con coherencia nos recuerdan que el liderazgo no es una carrera hacia la perfección. Es un camino profundamente humano. Uno que exige, sí, pero también transforma.

Liderar no es tener todas las respuestas. Es estar presente, incluso cuando nos atraviesan la frustración, el miedo y la incertidumbre. Y aun así, elegir avanzar. Porque ser líder no es una medalla, es una forma de caminar con convicción, incluso cuando el camino es incierto.

Silvia Aristizábal/vicepresidente de Recursos Humanos de Permoda