Estados Unidos
El huracán Musk: el magnate dejaría la Casa Blanca tras una tormenta mediática y resultados discutibles
La salida de Elon Musk de la Casa Blanca es prácticamente un hecho. Además de su polémica labor, los resultados parecen estar lejos de lo que buscaba Donald Trump y deja un polvorín a su paso.


Elon Musk es una de las figuras más controvertidas que ha llegado a ocupar un alto cargo en la Casa Blanca. El empresario y director ejecutivo de Tesla y X lo logró de la mano de Donald Trump luego de que se subiera al bus del republicano desde la campaña. Como agradecimiento, el mandatario lo nombró al frente de una oficina creada a la medida: el Departamento de Eficiencia Gubernamental, conocido como DOGE.
Pero ahora parece que el destino de Musk está prácticamente sellado y su salida de la Casa Blanca sería cuestión de días. El mismo presidente Trump aseguró: “Creo que ha sido increíble, pero también creo que tiene una gran compañía que dirigir. Y en algún momento volverá. Él quiere hacerlo”, dijo el mandatario, quien, a pesar de sus constantes elogios al empresario, esconde detrás una crisis interna que provocó su llegada y una gestión deficiente.
Pero no es el único frente de atención. También, los números recientes y resultados de sus negocios, particularmente en el caso de Tesla, han encendido las alertas.
La labor de Musk no era para nada fácil en su papel en el sector público. Pretendía ahorrar en el DOGE más de 1.000 millones de dólares para finales de mayo y reducir en un 15 por ciento el gasto anual del Gobierno Trump. Por eso, rápidamente aplicó medidas que significaron el despido de más de 50.000 personas, además de 75.000 retiradas voluntariamente, que podrían aumentar a más de 150.000 en las próximas semanas, cifras que, según The New York Times, representarían el 12 por ciento de todos los trabajadores federales de Estados Unidos.
Lo más leído

Dentro de estas decisiones, también impuso la cancelación de nuevos trabajadores estatales, lo que significaba unas 200.000 plazas anualmente entre renovaciones por retiros y despidos. Por tanto, en cuatro años terminaría reduciendo en cerca del 40 por ciento la fuerza laboral de todo el país, teniendo en cuenta que en cada año estaría disminuyendo el 10 por ciento de la cantidad de empleados gubernamentales de Estados Unidos.
Además, por consejo de Musk, que opera bajo la polémica figura de “empleado especial del Gobierno”, se firmó el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), que brindaba ayuda exterior no gubernamental a cerca de un centenar de países y contaba con más de 10.000 empleados alrededor del mundo, fuera de muchos otros que pagaba a través de sus misiones.
Pero el DOGE en la Casa Blanca no iba a pasar desapercibido sin generar molestias entre los funcionarios de la administración Trump. Una de las tensiones más grandes fue la que tuvo con el secretario de Estado, Marco Rubio, revelada por The New York Times. Esta pelea ocurrió cuando Musk le reclamó al jefe de la diplomacia por no haber reducido lo suficiente la nómina de su oficina, y este se defendió. Al final, el presidente intervino a favor de Rubio.
Se estima que el sistema de Musk y el DOGE ahorrarán 21.200 millones de dólares, una cantidad exorbitante de dinero. Pero si se miran con lupa parecen ser resultados mediocres para el huracán que provocó el director ejecutivo de Tesla en Estados Unidos y el mundo. Según los cálculos más optimistas, el programa de despidos masivos y retiros voluntarios ahorrará apenas el 1,75 por ciento del gasto anual federal.

Además, al menos siete congresistas republicanos criticaron públicamente a Musk y sus medidas de recorte por lo mucho que pueden afectar a los trabajadores estadounidenses. “También hay que prestar atención a las consecuencias y a cómo afecta a las personas. Se trata de personas reales. Deben ser tratadas como tales”, dijo el líder de la mayoría del Senado, John Thune, a CNN, pidiendo que la tijera del magnate sea regulada por el Congreso.
“Musk estaba comprando su estancia prolongada. Su prestigio está cayendo tan rápido como el precio de las acciones de Tesla. Su influencia es mayormente negativa. No hay legislador republicano ni director de Trump que no le tema al poder de Musk. Un cheque de 50 millones de dólares para financiar una candidatura primaria podría acabar con la carrera de un senador y 10 millones para un legislador”, aseguró un artículo en The Financial Times sobre la caída de popularidad del empresario.
Es ahí donde radica el segundo gran problema para Musk: ha sacrificado buena parte de su imagen como hombre de negocios y magnate de la tecnología al entrar al Gobierno. Ahora tendrá que lidiar con los efectos para su vida profesional de haber sido la mano derecha de un presidente que genera tantos amores y odios.

Autodestrucción
El inicio de Musk en el Gobierno fue polémico. Durante un evento proselitista conservador en los actos de posesión de Trump, hizo un saludo extendiendo la mano y rápidamente fue señalado de haber hecho un saludo nazi. Acto seguido, intentó desmarcarse de las acusaciones de sus opositores por el desafortunado gesto, que ahora se ha convertido en un símbolo para sus críticos.
Su vida como empresario también resultó duramente afectada. Por ejemplo, Tesla experimentó una caída del 13 por ciento en las entregas del primer trimestre de 2025 en comparación con el año anterior, fuera de un descenso del 8 por ciento en el valor de la acción de Tesla desde que llegó Musk a la Casa Blanca, aunque en las últimas semanas ha presentado un pequeño repunte en el mercado bursátil.
La labor de Musk ha sido tan polémica que provocó ataques y protestas contra concesionarios de Tesla en Estados Unidos y algunos en Europa, llenos de grafitis y manifestantes que rechazan la cercanía del CEO de la marca de autos eléctricos con Donald Trump. Además, decenas de vehículos de la empresa han sido vandalizados por opositores radicales a la gestión del republicano.

Del lado político, Musk tampoco ha tenido las mejores luces. A pesar de que respaldó activamente al candidato republicano Brad Schimel para la Corte Suprema de Wisconsin, donde formó parte de mítines de campaña y donó grandes cantidades de dinero, fue derrotado. También mostró un fuerte apoyo al partido de ultraderecha alemán AfD, que también perdió las elecciones en el país germano.
Las cifras son claras: mientras que el 41 por ciento de los estadounidenses apoya la labor del DOGE frente al 58 que la desaprueba, la imagen positiva es de apenas 38 por ciento y para un 60 por ciento la figura de Musk es negativa dentro del Gobierno, según un sondeo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette. Esto lo hace más impopular que el mismo presidente Trump.
Mientras se espera el anuncio oficial del Gobierno Trump de la salida de Musk de la Casa Blanca, las consecuencias de su paso en la política fueron fuertemente mediáticas, pero lejos de lo que buscaba la administración republicana. Estará por verse si, como prometió Trump, Musk retornará al Gobierno y si logrará darles de nuevo un giro reputacional a Tesla y a sus números.