Política
“Fui silenciada”: habla Tania Acero, quien denunció a fotógrafo de la Cámara por agresión sexual
La funcionaria asegura que el Congreso no tomó medidas para protegerla. Pese a denunciar el caso ante la Fiscalía, ella se encuentra con su agresor cada semana en un entorno laboral.

SEMANA: En los baños del Congreso aparecieron mensajes que piden proteger a las mujeres víctimas de abuso. ¿Por qué tuvieron que llamar la atención mediante esta estrategia sobre su caso, pues usted había denunciado que un funcionario de la Cámara de Representantes abusó de usted?
Tania Acero (T. A.): Estamos buscando romper el silencio, crear conciencia para que las instituciones sean espacios seguros para todas las mujeres y quienes allí trabajamos. Buscamos que las denuncias sean realmente efectivas porque yo denuncié y no recibí apoyo. Esta fue una denuncia prácticamente silenciada a pesar de que también hice público mi caso en redes sociales.
Desde que renuncié a mi trabajo hay muchas chicas que se han acercado a contarme que también han sido víctimas, pero han tenido miedo de denunciar por este silencio sistemático con el que nos encontramos. Hemos tenido represalias laborales y estigmas. Denuncié ante la Fiscalía, seguí la ruta de denuncia del Congreso y nada pasó. De hecho, yo renuncio por miedo y por que emocionalmente no podía llevar más la carga de tenerlo al lado y verlo todos los días porque a él le renovaron el contrato.
SEMANA: ¿Quién toma la decisión de renovarle el contrato?
T. A.: Él es el fotógrafo de la Cámara de Representantes y su contrato lo renovó la Oficina de Prensa después de que yo había realizado la denuncia.
SEMANA: ¿Es responsabilidad de algún congresista que se le haya renovado el contrato?
T. A.: No lo sabemos. Estos contratos suelen ser muy cortos, de cuatro meses, y este año nos encontramos con la sorpresa de que su contrato es de once meses. Entonces, puede ser que algún congresista lo esté apoyando, pero eso es algo que no podemos confirmar. El responsable de su contrato es la Jefatura de Prensa de la Cámara de Representantes y el encargado del área administrativa.
SEMANA: Usted dice que su denuncia fue silenciada. ¿Por qué lo considera así?
T. A.: Yo denuncié a la línea de violencia de género del Congreso y lo único que recibí fue una llamada en la que me felicitaron por mi valentía. Esta ruta de violencia de género, que se supone que es bicameral porque denuncié tanto en Cámara como en Senado, porque él mantiene contratos con las dos cámaras, tiene una ruta que establece acompañamiento psicológico y capacitaciones. Se supone que los contratistas, funcionarios y congresistas tienen una cláusula contra la violencia sexual y el acoso. Pero a mí nadie me dio acompañamiento. Yo solo recibí una llamada y un correo, pero nunca estuve en una oficina con acompañamiento psicológico, a mí nunca el Congreso me proporcionó un abogado.
A pesar de que este hombre al renovar contrato firmó esta cláusula de violencia sexual y antes en su contrato anterior también la tenía, no hubo ninguna clase de seguimiento para él. A esto quiero sumar que a la senadora Lorena Ríos, quien es la presidenta de la Comisión de la Mujer, le pasamos un derecho de petición pidiendo respuestas, y ella nos dijo que no hay evidencia de que las capacitaciones hayan cambiado la cultura institucional ni de que los congresistas o empleadores directos hayan sido capacitados, lo que perpetúa el miedo a denunciar por posibles represalias. Ella misma acepta que esta ruta tiene falencias y que no está funcionando.

SEMANA: Usted ve a su agresor mínimo dos veces por semana y varias veces lo ha tenido a unos cuantos metros de distancia suya. ¿Qué significa eso para usted como víctima?
T. A.: Yo duré muchos meses cambiando de rumbo. Renuncié a mi trabajo teniendo afectaciones económicas y personales. Me siento afectada y con miedo.