Aunque parezca una pregunta sacada de la ciencia ficción, el olor del espacio ha despertado la curiosidad tanto de científicos como de astronautas.
Lejos de ser una idea fantasiosa, se trata de un fenómeno que ha sido analizado por entidades como la Nasa, a partir de los relatos de quienes han tenido la oportunidad de salir de la Tierra. Sus descripciones, aunque sorprendentes, coinciden en algo: el cosmos tiene un aroma muy particular.
Un olor imposible de percibir… pero no de describir
En términos estrictos, el espacio no puede olerse directamente. Se trata de un entorno prácticamente vacío, donde no hay aire que transporte partículas hasta la nariz humana. Tal como explican estudios difundidos por Live Science, una exposición sin protección sería letal, por lo que ningún ser humano ha “olfateado” el espacio de forma directa.

Sin embargo, la historia cambia cuando los astronautas regresan a sus naves tras realizar caminatas espaciales. Al abrir las compuertas o retirarse los cascos, aparece un aroma inusual que queda impregnado en los trajes y equipos. Es en ese momento cuando surge la famosa pregunta: ¿a qué se parece ese olor?

Entre metal caliente y carne asada: las pistas del cosmos
Las respuestas, aunque diversas, tienen patrones en común. Astronautas como Don Pettit han descrito el olor como una mezcla metálica con un toque dulce, similar a los vapores de la soldadura.
“Cuando trabajaba durante muchas horas con un soplete de soldadura por arco reparando maquinaria pesada para una pequeña empresa maderera. Me recordó a los agradables y dulces humos de soldadura. Ese es el olor del espacio”. comentó Pettit en una publicación de la NASA.
Otros, como el bioquímico Dominic Antonelli, aseguran que se trata de una fragancia completamente distinta a cualquier experiencia en la Tierra.

Las comparaciones incluyen desde carne quemada hasta pólvora, pasando por metal caliente o incluso el olor que deja el ozono tras una tormenta. Para entender estas sensaciones, expertos como el bioquímico Steve Pearce han estudiado estos testimonios y sugieren que podrían estar relacionados con reacciones químicas que ocurren cuando partículas del espacio interactúan con el oxígeno dentro de las naves.
Pearce compara el olor con: “metal caliente, carne quemada, pasteles quemados, pólvora gastada y soldadura de metal”.
En otras palabras, el “olor del espacio” no proviene de oler el vacío en sí, sino de los compuestos que se generan al entrar en contacto con el ambiente presurizado de las estaciones espaciales.
