Ciencia
Asteroide YR4: nuevas observaciones lo descartan como amenaza; ya no impactará la Tierra en 2032
La probabilidad de impacto ha disminuido al 0,001%, y el asteroide ya no encabeza la lista de riesgos de la Agencia Espacial Europea.

Las nuevas observaciones del asteroide 2024 YR4, realizadas con varios telescopios, han permitido a la comunidad astronómica ajustar con mayor precisión su órbita, lo que ha llevado a descartar un impacto contra la Tierra en 2032.
“El haz más estrecho ahora se está alejando de la Tierra”, afirma Olivier Hainaut, astrónomo del Observatorio Europeo Austral (ESO), quien participa en el seguimiento con el Very Large Telescope (VLT). A fecha del 25 de febrero, la probabilidad de impacto, según el Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA), se encuentra en torno al 0,001%. Además, el asteroide ya no figura como la principal amenaza en la lista de riesgos de la ESA, de acuerdo con un comunicado emitido por el ESO.
En los últimos meses, el asteroide ha sido objeto de un monitoreo intensivo, especialmente después de que las probabilidades de impacto el 22 de diciembre de 2032 alcanzaran un 3%, la cifra más alta registrada hasta ahora para un asteroide de tamaño considerable. Sin embargo, tras las últimas observaciones, el riesgo se ha reducido a casi cero.

Entre 40 y 60 metros de diámetro, el asteroide 2024 YR4 fue descubierto a finales de diciembre de 2024, en una órbita que inicialmente planteaba la posibilidad de colisión con la Tierra en diciembre de 2032. Debido a su tamaño y a las altas probabilidades de impacto, el asteroide ascendió rápidamente al primer puesto en la lista de riesgos de la ESA, un catálogo que incluye todos los objetos espaciales con alguna probabilidad de colisión con el planeta.
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El VLT del ESO fue clave en la observación del 2024 YR4 a mediados de enero, proporcionando datos cruciales para calcular con mayor precisión su órbita. Las mediciones, combinadas con las de otros observatorios, permitieron mejorar el conocimiento de su trayectoria, lo que inicialmente aumentó las probabilidades de impacto a más del 1%, umbral que activa los protocolos de mitigación de desastres. Como resultado, se activaron nuevas observaciones y la Red Internacional de Alerta de Asteroides emitió una notificación sobre el posible impacto, alertando a grupos de defensa planetaria, como el Grupo Asesor de Planificación de Misiones Espaciales.
Con telescopios de todo el mundo observando el asteroide y con los modelos orbitales elaborados por la comunidad científica, la probabilidad de impacto alcanzó un 3 % el 18 de febrero, la cifra más alta registrada para un asteroide de más de 30 metros. Sin embargo, al día siguiente, las observaciones con el VLT de ESO redujeron a la mitad ese riesgo.

Este aumento y posterior descenso en la probabilidad de impacto sigue un patrón esperado y comprendido por los científicos. Para predecir la posición del asteroide en 2032, la comunidad astronómica extrapola a partir de los datos disponibles sobre la pequeña fracción de la órbita medida hasta el momento. Hainaut explica la situación con una analogía: “Debido a las incertidumbres, la órbita del asteroide es como el haz de luz de una linterna: cada vez más ancho y difuso a medida que se aleja. A medida que obtenemos más observaciones, el haz se vuelve más estrecho y nítido. La Tierra estaba siendo iluminada cada vez más por este rayo: la probabilidad de impacto aumentaba”.
*Con información de Europa Press.