Tecnología
¿Cuánta agua se consume al crear imágenes con inteligencia artificial al estilo Studio Ghibli?
Cuando una IA está trabajando, ya sea entrenando con datos o generando imágenes, se requiere una enorme cantidad de poder de procesamiento.


La llegada de la inteligencia artificial ha provocado un gran revuelo a nivel mundial, dado su notable capacidad para realizar una multiplicidad de tareas de manera simultánea y en tiempos sumamente reducidos. Este avance ha resultado beneficioso tanto para los usuarios en su vida cotidiana como para las organizaciones, que han comenzado a apoyarse en esta herramienta para optimizar su productividad y mejorar la eficiencia de sus procesos diarios.
Aunque la inteligencia artificial hizo su irrupción hace ya varios años, un fenómeno reciente ha ganado una notable popularidad en las redes sociales. Se trata de la creación de imágenes mediante ChatGPT o Grok, pero con un toque distintivo: el estilo anime característico de Studio Ghibli. Esta tendencia, que surgió hace apenas unos días, se ha propagado rápidamente por todo el mundo, pues numerosas personas han comenzado a transformar sus fotos favoritas, ya sea de amigos, familiares, mascotas o parejas, dotándolas de los elementos visuales distintivos de dicho estilo.

El fenómeno alcanzó tal nivel de popularidad que incluso Sam Altman, CEO de ChatGPT, se vio obligado a intervenir en sus redes sociales, solicitando calma ante la alta demanda que estaban generando estas imágenes.
En su intervención, Altman expresó: “Es muy divertido ver a la gente disfrutar de las imágenes generadas en ChatGPT, pero nuestras GPU se están sobrecalentando. Vamos a introducir temporalmente algunos límites de velocidad mientras trabajamos para hacerlo más eficiente. ¡Esperamos que no pase mucho tiempo! El nivel gratuito de ChatGPT pronto tendrá tres generaciones por día”.
Este anuncio generó reacciones divididas entre los usuarios, quienes aprovecharon la función sin restricciones hasta el momento. Sin embargo, la situación también provocó una reflexión sobre el uso que se le está dando a las herramientas de inteligencia artificial y, especialmente, sobre el impacto ambiental que podría tener este tipo de actividad, que, aunque no lo parezca, conlleva un considerable gasto hídrico.
Según National Geographic, “generar un texto de 100 palabras en ChatGPT consume, en promedio, 519 mililitros de agua, equivalente a una botella de plástico”. Aunque este consumo pueda parecer mínimo a simple vista, cuando se evalúa en términos globales, los resultados pueden ser muy diferentes.
Los centros de datos encargados de almacenar y procesar grandes volúmenes de información generan una cantidad significativa de calor debido a los cálculos necesarios para responder a las solicitudes de los usuarios. Este calor debe ser controlado adecuadamente para evitar el sobrecalentamiento de los servidores y garantizar su correcto funcionamiento. Para ello, es indispensable contar con un sistema de enfriamiento en funcionamiento continuo.

“Cada respuesta de 100 palabras también implica un consumo promedio de 0,14 kilovatios-hora (kWh), suficiente para alimentar 14 bombillas LED durante una hora. Multiplicado por millones de usuarios, el impacto se vuelve abrumador”, señala la fuente.
De acuerdo con los expertos, en cuanto a las imágenes, generar una con GPT-4 podría consumir entre 300 y 500 mililitros (ml) de agua, dependiendo de la cantidad de refrigeración en los centros de datos especializados para realizar estos procesos con inteligencia artificial.
Cuando una inteligencia artificial está en operación, ya sea entrenando con datos o generando imágenes, se requiere una cantidad extraordinaria de poder de procesamiento. Los chips y circuitos involucrados en estos cálculos producen un notable calor debido a la alta carga de trabajo. Si las máquinas no son adecuadamente refrigeradas, el calor excesivo podría dañar los componentes electrónicos.
En algunos centros de datos de alto rendimiento, como aquellos que utilizan inteligencia artificial avanzada, este tipo de refrigeración es fundamental para evitar el sobrecalentamiento y asegurar que los sistemas funcionen de manera continua y eficiente.