TECNOLOGÍA
Studio Ghibli: los peligros de la irresistible y peligrosa tendencia de subir fotos con este estilo. Expertos explican la razón
La oleada de imágenes al estilo del estudio japonés ha invadido todas las redes sociales. Más allá de una tendencia viral, esta práctica preocupa. ¿Dónde quedan la ética y los derechos de autor? Expertos responden.


¿Qué estará pensando Hayao Miyazaki luego de que todas las redes sociales estallaran los últimos días con imágenes creadas con inteligencia artificial al estilo de Studio Ghibli, el mismo que él creó hace 40 años y que es una institución en materia de animación?
Aunque el ganador del premio Óscar se ha mantenido al margen de la polémica, la situación ha hecho resurgir un video en el que el japonés de 84 años se refiere al uso de la inteligencia artificial en el desarrollo de la animación. En el video, que data de 2016, un grupo de diseñadores le mostró al cineasta una animación generada por inteligencia artificial y la respuesta fue implacable. “No puedo ver estas cosas y encontrarlas interesantes. Creo firmemente que esto es un insulto a la vida misma. Siento que nos acercamos al fin de los tiempos. Los humanos estamos perdiendo la fe en nosotros mismos, el mundo va en mala dirección”, aseguró Miyazaki.
La tendencia de crear memes e imágenes con este estilo contagió no solo a los millones de usuarios que usan redes sociales, sino también a la Casa Blanca, a ejércitos como el israelí y a miles de famosos. Pasada la frontera de la viralidad surgen muchas preguntas: ¿es ético lo que está sucediendo con Studio Ghibli? ¿Dónde quedan los derechos de autor?
https://t.co/PVdINmsHXs pic.twitter.com/Bw5YUCI2xL
— The White House (@WhiteHouse) March 27, 2025
A propósito de su participación en el evento ‘¿Qué derecho para las irrupciones tecnológicas?’, organizado por la Universidad del Rosario en colaboración con Tools for Humanity, enfocado en la discusión en torno a la regulación de la inteligencia artificial y la innovación responsable, entre otros temas, SEMANA consultó a Luisa Fernanda Jiménez, reserch member de The Center for AI and Digital Policy, sobre la diatriba entre si las herramientas de inteligencia artificial generativa, como por ejemplo ChatGPT, OpenAI o Grok, tenían prácticas éticas y responsables a la hora de crear contenido nuevo como textos, imágenes, música, audio y videos.
Lo más leído
Jiménez señala que en temas de derechos de autor, uno de los principales ejes de atención es cómo se están entrenando las herramientas de IA generativa. “En estos procesos de entrenamiento se utiliza una gran cantidad de datos con los cuales se alimenta la herramienta y esa data tiene derechos de autor. El problema es que cuando la herramienta arroja el resultado final, en muchos casos este no identifica ni da el crédito al autor original, y al no identificarlo existe una violación a los derechos de autor, porque, directa o indirectamente, es una forma de apropiación de esa información con la cual se entrenó”, señala la experta.

El caso de Studio Ghibli y ChatGPT no es nuevo, ni es el primero. Desde 2023, The New York Times libra una batalla legal contra OpenAI, en la que el medio de comunicación demandó a la empresa de inteligencia artificial por haber utilizado millones de sus artículos periodísticos para entrenar a la herramienta. Según uno de los puntos expuestos por el medio en su demanda, OpenAI les ofrece a sus usuarios textos casi idénticos a los que han sido escritos por periodistas humanos.
Ante la posibilidad de probar ante un juez que efectivamente estas herramientas están siendo entrenadas con información que está sometida a derechos de autor, Jiménez asegura que es casi imposible. Dado que para entrenar a estas herramientas no se usa un solo artículo, foto o canción, “se utiliza una infinidad de data y demostrar eso resulta muy difícil. Estamos frente a un problema enorme de transparencia”. Problema que cada día parece más difícil de resolver si se tiene en cuenta que este tipo de estrategias se ejecuta con una razón que, según la experta, es clara: “Se trata de hacer negocios y de llegar a nuevos mercados, de hacer que este tipo de ‘arte’ llegue a países inimaginables y a sectores de difícil acceso a cualquier costo”.

Falta de Regulación y ética
Para Bayron Prieto Castellanos, perito forense y director general de Ediligence, empresa dedicada a servicios de informática forense, el caso de Studio Ghibli raya con la falta de ética y se debe a la escasa regulación en el mundo en materia de inteligencia artificial, lo que conlleva el aumento de delitos informáticos, que son mayoritariamente “fraude y suplantación”.
Según Prieto, desde el nacimiento de la inteligencia artificial han ocurrido casos de “accesos abusivos a sistemas informáticos, violaciones de datos personales y daño informático a corporaciones”. Frente al mal uso de la inteligencia artificial generativa, el perito forense hace una reflexión importante y en la cual cita a Noam Chomsky, lingüista y filósofo estadounidense. “Coincido con Chomsky cuando dice que, como humanidad, tenemos que estar pendientes de dos cosas, el cambio climático y las disrupciones tecnológicas, porque ambas pueden generar tanto caos que pueden incluso llevar al colapso del sistema actual”.

Para evitar ese colapso del que habla Chomsky, Jiménez señala que el camino debe ser tender puentes para la regulación de la inteligencia artificial a nivel mundial y para ello es importante cumplir, por ejemplo, con los Principios de la IA que desarrolló la Ocde, y que Colombia adoptó desde 2019. Estos son: “Primero, un crecimiento inclusivo, desarrollo sostenible y bienestar; segundo, son los valores centrados en el ser humano y equidad; tercero, transparencia y explicabilidad, es decir, los datos con los que se entrenan a las herramientas; cuarto, robustez y seguridad de protección, y quinto; responsabilidad de políticas nacionales y cooperación internacional para una IA confiable”.
Sobre este último punto, la investigadora resalta que para mitigar casos como los de Studio Ghibli o el de The New York Times se necesitan “alianzas estratégicas para toda la región. Se necesita crear un marco general regulatorio y unir fuerzas para lograr un tratado universal. El camino ya se está abonando a través del avance con la Declaración de Cartagena de Indias en 2024, pero más allá de algo diplomático se deberían formalizar acciones concretas”.
En la reciente Declaración de Cartagena de Indias, los países firmantes reconocieron la importancia de reforzar la coordinación y la cooperación en el ámbito digital y también sentaron la bases en la región sobre la construcción de ecosistemas, educación y gobernanza de la IA, para el desafío de orientar el desarrollo tecnológico con respeto, ética y transparencia hacia la dignidad humana, la sustentabilidad y la equidad de género.
Aunque el camino se está abonando hacia una latente regulación para el futuro, Prieto señala que los usuarios de las herramientas de inteligencia artificial generativa también deben formar parte activa de la conversación y la toma de conciencia no debe ser solo una tarea de quienes tienen poder. Los usuarios deben ser conscientes de que todo aquello que compartan voluntariamente con las herramientas, como ChatGPT u OpenAI, entre otras que están tomando fuerza, también va a poder ser utilizado por otras personas e incluso organizaciones. “Las personas que subieron sus fotos con sus rostros, la de sus hijos y su familia para obtener una dulce imagen al estilo japonés, ¿saben qué pasará con sus rostros? ¿Y qué pueden hacer estas herramientas con esa información tan delicada como es la imagen de millones y millones de personas?”, cuestiona el experto.
Al final, lo que ocurrió con Studio Ghibli solo es un grano de arena en una playa llena de aspectos positivos y negativos frente al universo de lo que es la inteligencia artificial. Mientras tanto, los artistas y sus obras parecen estar desprotegidos, así como sus derechos de autor.