En Colombia la relación entre las personas y sus animales de compañía dejó de verse como un simple asunto doméstico, desde hace algunos años, los perros son reconocidos legalmente como seres que sienten y además, como parte integral de la familia.
Las normas que regulan la tenencia de perros no solo aplican en el campo, sino también en ciudades, barrios y conjuntos residenciales.
El objetivo de esta medida es garantizar la convivencia y reducir riesgos, especialmente en espacios compartidos, por eso, las autoridades han reforzado el cumplimiento de un permiso es fundamental tener al día.
Perros con reglas especiales y obligaciones claras
La legislación colombiana contempla un grupo de caninos que por su comportamiento o entrenamiento, deben cumplir condiciones específicas cuando transitan por zonas comunes. Se trata de aquellos que han protagonizado episodios de agresión o que han sido preparados para funciones de ataque y defensa.
Para estos perros, la norma es clara: deben salir siempre con correa y bozal, sin excepción. Además, sus dueños están obligados a contar con un permiso oficial que respalde su tenencia. Este requisito no es solo un trámite administrativo, sino una medida pensada para prevenir incidentes y proteger tanto a las personas como a otros animales.

Dentro de esta categoría también se incluyen varias razas que la ley identifica de manera expresa. Entre ellas están el:
- Pit Bull Terrier
- Rottweiler
- Dóberman
- Fila Brasileiro
- Mastín Napolitano
- Staffordshire Terrier
- Tosa Japonés
- Perro de Presa Canario
- Dogo Argentino
- Bullmastiff
Tener uno de estos ejemplares implica asumir compromisos adicionales frente a la autoridad.

El permiso que deberá tener vigente este 2026
El documento que será obligatorio contar y renovar es el permiso para la tenencia de perros de manejo especial, pues para obtenerlo, el propietario debe presentar una póliza de responsabilidad civil que cubra posibles daños a personas, bienes o a otros animales.

A esto se suma el carné de vacunación actualizado y un certificado de buen estado de salud del perro, expedido por la Secretaría de Salud correspondiente.
Una vez entregados estos documentos, la autoridad municipal o distrital registra al animal y expide el permiso, el cual no es permanente.
- Debe renovarse cada año y puede ser solicitado en cualquier momento por la Policía durante un control de rutina.
No tener este respaldo en regla puede salir caro
En caso de incumplimiento, el dueño se expone a un comparendo que conlleva una multa equivalente a 16 salarios mínimos diarios legales vigentes. Para 2026, esa sanción alcanza los 933.800 pesos, una cifra que muchos prefieren evitar con un trámite oportuno.










