Della es el rostro de una realidad invisible, pero dolorosa: el abandono cíclico. Esta mestiza de husky y pitbull ha pasado la mayor parte de su vida en un refugio, esperando una familia que, aunque ha llegado en tres ocasiones, siempre termina regresándola al refugio.

Un ciclo de falsas esperanzas
Della se encuentra actualmente en el Quad City Animal Welfare Center, en Illinois, Estados Unidos. Su contador de espera es alarmante: ya suma 644 días desde la última vez que fue devuelta.
Della llegó al centro en 2022, trasladada desde una instalación sobrepoblada donde no lograba adaptarse. Aunque el equipo de voluntarios describe a la canina de cinco años como afectuosa, sociable y amante de los mimos, la realidad fuera del refugio ha sido otra. En tres oportunidades, el personal del centro creyó haber encontrado el hogar definitivo, pero en todas ellas, Della regresó por falta de compromiso o incapacidad de los adoptantes para manejar sus necesidades.
El “error” del adoptante: expectativas vs. realidad
El caso de Della no es aislado, pero sí refleja una falta de preparación por parte de quienes deciden integrar una mascota a su vida. Al ser una mezcla de husky y pitbull, Della posee una genética de alta energía. Los huskies, criados históricamente como perros de trabajo, demandan estimulación mental constante y ejercicio físico vigoroso para evitar el estrés o conductas destructivas.
El refugio ha sido enfático en que Della necesita un entorno específico: un hogar compuesto únicamente por adultos y sin otras mascotas. Sin embargo, las familias previas no lograron cubrir estas necesidades específicas, lo que derivó en devoluciones voluntarias que han dejado una huella emocional profunda en el animal.
Una tendencia preocupante: el caso de Pitufino

La problemática trasciende fronteras y especies. Recientemente, el refugio Adopta un Ángel Mascota informó sobre el caso de Pitufino, un cachorro tipo corgi de apenas cinco meses que fue devuelto solo diez días después de su adopción.

¿La razón? Su adoptante alegó que el cachorro no aprendió a usar el tapete sanitario y que “el olor le resultaba desagradable”.
Este tipo de situaciones confirma las estadísticas de Animal’s Health y el National Institutes of Health (NIH), que señalan que el 55,9 % de las devoluciones de mascotas se deben a problemas de comportamiento, expectativas poco realistas y, fundamentalmente, la falta de paciencia de los humanos.
El impacto psicológico del retorno al refugio
Para un perro, ser devuelto no es simplemente cambiar de casa; es un trauma que genera confusión y ansiedad severa. Los datos del NIH indican que las devoluciones superan el 4 % en diversos estudios, creando un círculo vicioso en el que el animal cada vez tiene más dificultades para confiar.
A pesar de los 644 días de espera, los voluntarios de Illinois no pierden la fe. Insisten en que, aunque Della recibe amor en el centro, “ningún refugio puede sustituir un entorno familiar estable”. La historia de Della es un llamado a la tenencia responsable: adoptar no es un impulso, es un contrato de vida que requiere más que “buenas intenciones”.










