Una despedida íntima, cargada de ternura y dolor, logró atravesar la pantalla y tocar el corazón de cientos de personas. La historia de Pukita, una perrita criolla de pelaje blanco, se hizo viral luego de que su cuidadora compartiera los últimos momentos de su vida, un relato que dejó al descubierto el vínculo profundo entre humanos y animales.
El testimonio fue publicado en Instagram por Patito Herrera (@patitoherrera), quien narró cómo transcurrió el último día de su compañera de 4 patas, una perrita que durante más de una década fue parte esencial de su hogar.
Una decisión marcada por el amor y la compasión
Según contó su cuidadora, Pukita fue diagnosticada con “Linfoma multicentrico etapa 4 estadio b (metástasis)”.
La falta de apetito, el cansancio constante y la dificultad para moverse hicieron evidente que el sufrimiento se había instalado en su rutina diaria. Frente a ese escenario, la familia tomó una de las decisiones más difíciles: permitirle descansar.
En el video que acompaña la publicación, la dueña de Pukita compartió un mensaje que resume el proceso emocional vivido durante esos días:
“Nunca imaginé lo difícil que sería tomar una decisión así. Verte sufrir, tus ojitos tristes y cansados, sin ganas de comer ni de moverte, me rompía el corazón”

La cuidadora de Pukita contó que enfrentar ese momento fue una de las decisiones más dolorosas que le ha tocado asumir. Ver a su perrita apagarse, sin energía para comer ni moverse, le rompía el corazón, pero también le hizo comprender que prolongar ese estado no era justo para ella. “Nunca imaginé lo difícil que sería tomar una decisión así. Verte sufrir, tus ojitos tristes y cansados, sin ganas de comer ni de moverte, me rompía el corazón”, expresó en su mensaje.

En su relato, también confesó que la ausencia de Pukita se siente en cada rincón de la casa, especialmente en los silencios que antes estaban llenos de pequeños sonidos cotidianos. “Tu ausencia se siente en cada rincón, en los silencios donde antes se escuchaban tus pasitos”, escribió, al describir el vacío que dejó su partida.
La despedida estuvo marcada por los recuerdos de una vida compartida durante más de una década. Su cuidadora evocó con ternura los gestos que la hacían única, desde su mirada hasta el movimiento de su cola cuando alguien llegaba a casa. “Son doce años que hemos pasado juntas. Estabas ya viejita, sordita y cieguita, pero igual nos seguías llenando de amor”, señaló, resaltando que, incluso en la vejez, Pukita seguía siendo una fuente constante de cariño.
Finalmente, dejó claro que permitirle descansar fue un acto de amor, aunque el dolor siga presente. “Era momento de descansar. Ahora ya no sientes dolor. Ahora corres sin parar. Yo te recordaré siempre, mi poquita”, concluyó, palabras que conectaron profundamente con miles de personas que entendieron que amar a un animal también implica acompañarlo hasta el final.
La historia no tardó en generar una ola de reacciones en redes sociales, comentarios de apoyo, palabras de consuelo y relatos similares inundaron la publicación, demostrando que muchas personas se vieron reflejadas en esa despedida.










