En ocasiones, nuestros gatos están tranquilos y juguetones, pero en un descuido pueden ingerir algo que afecte drásticamente su estado de salud.
Muchas veces, son los mismos dueños quienes, por desconocimiento, les ofrecen comida que resulta tóxica para su organismo o que simplemente no pueden digerir.

Para evitar emergencias veterinarias, el portal especializado Tiendanimal compartió recientemente un listado detallado de los alimentos que jamás deberían probar los felinos del hogar.
Los enemigos silenciosos en la cocina
Existen ingredientes que consideramos cotidianos, pero que son altamente peligrosos para los gatos. El chocolate, por ejemplo, contiene teobromina, una sustancia que les provoca desde vómitos y diarreas hasta taquicardias, fallos orgánicos e incluso la muerte.

De igual forma, el alcohol es imposible de procesar para su sistema digestivo; su consumo causa temblores y dificultad respiratoria, llegando a ser letal en pequeñas dosis.
Es fundamental entender que el metabolismo de los felinos es incapaz de procesar azúcares y grasas en exceso, por lo que dulces, galletas y aguacate están estrictamente prohibidos.
Además, la lista de riesgos incluye la cebolla, el ajo, las uvas, las pasas y los frutos secos. También se debe tener extrema precaución con la carne o el pescado crudo que no haya sido congelado previamente, así como con las semillas de frutas como la manzana o el durazno, y los restos de huesos o espinas que pueden causar asfixia o perforaciones.
Alimentos que parecen buenos, pero no lo son
Hay productos que, aunque no matan al gato al instante, deterioran su calidad de vida. Muchos dueños cometen el error de darles leche, desconociendo que, tras los primeros seis meses de vida, la mayoría de los gatos pierde la capacidad de procesar la lactosa, lo que deriva en problemas digestivos crónicos.
Asimismo, nunca deben alimentarse con comida para perros, puesto que esta carece de nutrientes esenciales para los gatos, como la taurina.
Los embutidos, la comida salada y los cítricos también deben evitarse, pues el consumo reiterado de sodio y grasas saturadas daña sus riñones y su sistema urinario.
Mantener una dieta estricta y balanceada es la mayor garantía que podemos ofrecer para alargar la vida de nuestros gatos y asegurar que gocen de una salud plena. Informarse sobre estos peligros es el primer paso para demostrarles cuánto los queremos.










