La pérdida de una mascota en el hogar puede generar un dolor emocional profundo y duradero que, para muchas personas, se siente tan intenso como la pérdida de un ser querido. Esto se debe a que tanto perros como gatos se han convertido en un miembro más de la familia, una compañía constante y leal que es bastante valorada por sus dueños.
Por esta razón, ante el duelo intenso que puede generar su partida, en redes sociales se ha popularizado el término “perro arcoíris”. Este concepto, según explican algunos tutores y amantes de los animales de compañía, está asociado con esa inmensa tristeza que podría causar su ausencia.

La expresión, cada vez más frecuente en comunidades digitales, se utiliza para describir a ese perro que aparece en la vida de una persona tras la muerte de otro compañero canino profundamente amado.
En este contexto, se podría decir que es un concepto cargado de simbolismo, que hace alusión no solo a la llegada de una nueva mascota, sino también a un proceso de sanación emocional después de una pérdida significativa.
“¿Sabes lo que es un perrito arcoíris? Es ese que llega después de perder a tu gran amor. No reemplaza, pero te ayuda a sanar de a poquito”, explica la creadora de contenido Natalia Aguilar a través de su cuenta de Instagram (@natiaguilar.arte).

La joven explica este término de acuerdo a su propia experiencia, tras la partida de Lumen, su perro. Según ella, en ese momento pensó que no volvería a amar de la misma manera y, con el tiempo, comprendió que esa percepción era cierta: el amor no se repite, se transforma.
Después de esta pérdida, llegaron a su vida Sofía y Vincent, dos perros “flacos, asustados, pero con una fuerza enorme para rescatarme a mí también”, según contó. La adopción marcó el inicio de un proceso de sanación mutua. Mientras ella experimentaba una mejora en su estado de ánimo, los perros comenzaban a mostrarse más saludables y felices.

De este modo, más que una expresión popularizada en redes sociales, el concepto se relaciona con la complejidad emocional que implica atravesar el duelo por la pérdida de una mascota y el refugio que se puede encontrar con otra, dejando a un lado los sentimientos de culpa, miedo a establecer comparaciones o el temor de estar “reemplazando” a quien ya no está.
Es así como el “perro arcoíris” propone una mirada distinta sobre esa experiencia, centrada en comprender que el amor no se borra ni se intercambia, sino que se transforma.










