Entre el trabajo, la casa, las responsabilidades diarias y la sensación constante de tener que poder con todo, muchas personas sienten que viven en piloto automático: cansadas, saturadas y tomando decisiones desde el agotamiento.
En ese contexto, aprender a liderarse a sí mismo se ha convertido en una herramienta clave para recuperar claridad y equilibrio en el día a día.
Desde su experiencia personal y profesional, Erika Barreto Ruiz propone una mirada cercana y realista sobre cómo liderarse sin caer en la autoexigencia extrema ni en la culpa permanente.
Su enfoque parte de una idea simple, pero poderosa: la disciplina no es castigo, es una forma de autocuidado.
Para Barreto, liderarse no significa hacer más, sino decidir mejor. Elegir con intención, priorizar con claridad y sostener rutinas simples, incluso en los días más cansados, permite reducir el ruido mental y recuperar una sensación de control sobre la propia vida.
“Liderarte no es exigirte más, es exigirte mejor. Es aprender a decidir con claridad incluso cuando estás cansada, confundida o con miedo”, afirma.
En lugar de buscar fórmulas perfectas, su propuesta se enfoca en pequeños ajustes cotidianos que ayudan a vivir con mayor coherencia y menos desgaste emocional.

Claves prácticas para el día a día
- Decide antes de que el cansancio decida por ti. Definir una sola prioridad al comenzar el día evita decisiones impulsivas cuando baja la energía.
- Usa la disciplina como estructura, no como castigo. Horarios básicos para comer, descansar y desconectarte reducen la ansiedad y liberan espacio mental.
- Cambia escapes por pausas conscientes. Cinco minutos de silencio o respiración aportan más claridad que revisar el celular sin control.
- Evalúate sin juzgarte. Al final del día, identifica qué funcionó y qué puedes ajustar mañana. Liderarte también es aprender.
Estas reflexiones hacen parte de Rompe tus límites: la mentalidad que transforma tu destino, un libro en el que Erika comparte aprendizajes construidos desde su experiencia de vida para proponer una forma de liderazgo más consciente, amable y aplicable a la rutina real.
Uno de los mensajes centrales de esta propuesta es que el equilibrio no se alcanza haciendo más, sino tomando decisiones más conscientes. Cuando una persona se lidera con coherencia, su vida empieza a ordenarse desde adentro hacia afuera.
“Cuando te lideras con intención, el caos baja. No porque todo esté resuelto, sino porque sabes qué sí está en tus manos”, concluye Barreto.









