De pronto sonó el silbato y Ecuador cantó lo que posiblemente vio como un gol para presionar a Colombia en materia de lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, poco tiempo después empezó a verse que, en realidad, la medida anunciada podría ser un autogol.
Con esa alegoría futbolera, la presidenta de AmCham, la Cámara de Comercio Colombo Americana, se refirió a la situación tensa que se cuajó entre Colombia y Ecuador: “Ya parece un partido de autogoles”, dijo María Claudia Lacouture, quien lidera ese gremio.
Para la directiva gremial, “Ecuador sube 30 % y se encarecen sus propios insumos; Colombia responde con aranceles a 20 productos y aprieta la energía”.

En ese contexto, para Lacouture, lo sensato sería pensar con cabeza fría. “Menos retaliación. El comercio es una cadena, y aquí la estamos jalando del eslabón equivocado. Y como siempre, quienes terminan pagando la cuenta son los ciudadanos”, afirmó la presidenta de AmCham.
Las fechas para la entrada en vigencia de las medidas arancelarias son ya. El impuesto ecuatoriano entraría en vigor en febrero. Entre tanto, Colombia ha anunciado que la norma sería “proporcional, transitoria y revisable”. Y que, además, no se trata de una sanción ni una confrontación. “Es un acción correctiva orientada a restablecer el equilibrio del intercambio y a proteger el aparato productivo nacional”, sustentaron varios voceros del gabinete.
De seguir la tensión, habrá que poner en la balanza quién propina el mayor puntazo, qué tanta posibilidad tiene Ecuador de reemplazar la energía que le llega desde las exportaciones de Colombia y qué tanto necesita nuestro país los productos que vende el vecino.
Así las cosas, lo mejor sería seguir la sugerencia de Lacouture y buscar la manera de nivelar la cancha.










