Ahora que Petro anunció que sepultará los restos de Camilo Torres, vale la pena recordar uno de los misterios que rodeó ese asunto por casi medio siglo. En 2007, por primera vez, el general Álvaro Valencia Tovar reveló, en una entrevista en SEMANA con María Isabel Rueda, dónde había enterrado el cuerpo.
El fallecido general era amigo del sacerdote guerrillero y contó que solo supo que había caído en combate después del operativo. Los restos los identificó por la pipa de Torres.

Valencia decidió “enterrarlo en un lugar secreto donde pudiera tener el respeto, la quietud y la paz que merecía”, tras hablar con su hermano, que le pidió que evitara que lo usaran “después de muerto como un arma para crear el desorden y sacar provecho para ambiciones”. El general lo sepultó como un soldado en el mausoleo militar de la V Brigada en el Cementerio Municipal de Bucaramanga y guardó el secreto por 41 años.
Lea la historia completa del día en que el general Álvaro Valencia Tovar rompió un secreto de 41 años:











