Con el objetivo de fortalecer la inclusión financiera y apoyar la reconstrucción económica en zonas golpeadas por el conflicto armado, Bancóldex, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Unidad para las Víctimas lanzaron el programa “Transformación financiera, territorios de paz”, una iniciativa que combina crédito en condiciones especiales con educación financiera y asistencia técnica.
El programa está dirigido a personas y unidades productivas que han sido víctimas del conflicto y busca impulsar proyectos sostenibles que generen ingresos y estabilidad en distintas regiones del país.
Uno de sus ejes centrales es una línea de crédito que contará con $5.300 millones, recursos que permitirán financiar iniciativas productivas en sectores diversos, tanto de personas naturales como jurídicas.

Más allá del acceso al financiamiento, la estrategia incluye acompañamiento integral. Las personas beneficiarias podrán fortalecer sus capacidades a través de metodologías de educación financiera, orientación para la toma de decisiones económicas y apoyo para acceder a productos crediticios acordes con sus necesidades reales.
Además, se facilitará la conexión con herramientas digitales como Neocrédito, una plataforma de Bancóldex que acerca a microempresarios con intermediarios financieros.
El representante residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, Claudio Tomasi, destacó que la iniciativa busca articular esfuerzos públicos y privados para que el sistema financiero también cumpla un rol activo en la construcción de paz, promoviendo productos más accesibles y enfoques diferenciales.
Por su parte, el presidente de Bancóldex, José Alberto Garzón, subrayó que este programa se alinea con su hoja de ruta 2026, enfocada en fortalecer la presencia regional, la productividad empresarial y el desarrollo sostenible.

Un aspecto clave del programa es su enfoque de género: las unidades productivas que cuenten con participación de mujeres víctimas podrán acceder a tasas diferenciadas, reconociendo su papel como emprendedoras y lideresas en los territorios.
Con esta iniciativa, el crédito deja de ser solo una herramienta financiera y se convierte en un mecanismo para reconstruir proyectos de vida y dinamizar economías locales en contextos de posconflicto.








