Siento que los libros, las películas, las buenas historias llegan cuando tienen que llegar. Muchas veces pensamos que conocemos gente por coincidencia o que simplemente no hay una razón racional para que nos ocurran experiencias de la nada.
Tenemos la cabeza rayada por el exceso de control. Creemos que en realidad las cosas pasan porque las buscamos. No sé cómo seguimos pensando que nosotros controlamos la vida; cada vez me doy más cuenta de que nuestro control es, en realidad, bien bajo en muchas de las circunstancias de la existencia.
Pero hay una trampa silenciosa en la que caemos todos los días y es la ilusión de que, si presionamos lo suficiente, explicamos mejor todo o nos esforzamos un poco más, lograremos que los demás actúen, piensen o decidan como nosotros queremos.
Gastamos una cantidad ridícula de energía tratando de gestionar voluntades ajenas, corrigiendo la falta de criterio de unos o esperando la madurez de otros. Es un desgaste absurdo si lo miramos en perspectiva y con algo de paciencia. Lo que me parece más divertido es que el verdadero problema no es lo que los demás hacen, sino la arrogancia inconsciente de creer que deberíamos poder controlarlo.
Ahí es donde radica la potencia de un libro que llegó a mis manos porque tenía que llegar. Let Them, la propuesta con la que Mel Robbins desarticula de un golpe esa fijación casi obsesiva por el entorno. “Déjalos”. Suena simple, pero ponerlo en práctica requiere una valentía increíble. Significa mirar a alguien tomar una decisión equivocada o actuar de manera decepcionante y reprimir el impulso primario de intervenir. No se trata de volvernos apáticos o tolerar lo intolerable; más bien, se trata de entender de una vez por todas la frontera de nuestra soberanía personal.
Cuando dejamos de interferir en la conducta ajena, ocurre algo fascinante y es que se cae el velo del autoengaño. Nos quedamos a solas con las únicas preguntas que realmente importan y que casi nunca nos hacemos porque estamos ocupados mirando hacia afuera. ¿Qué voy a hacer yo con esto? ¿Qué decisiones me corresponde tomar a mí ahora que acepto la realidad tal como es y no como me gustaría que fuera? ¿Qué hago si mi pareja no cambia?
El liderazgo personal no empieza cuando logras que un equipo o una familia sigan tu visión; empieza el día en que recuperas el mando sobre tus propias reacciones y dejas de ser un rehén emocional del comportamiento de los demás. Mel Robbins lo explica de manera sencilla: hay que dejar a otros ser y tú tienes que dejarte ser para poder vivir en armonía y hacer las paces con el mundo.
Recomendar este libro no es sugerir una lectura de bienestar superficial, sino proponer un ejercicio de libertad sin anestesia. Es una invitación a soltar el microcontrol y asumir el costo de la propia responsabilidad. Al final, dejar que los demás sean exactamente quienes eligen ser es el único camino para descubrir quién estás eligiendo ser tú.
Este libro se me atravesó en un momento muy particular de mi vida. Entre muchas opciones que podía escoger, llegó este, recomendado por alguien a quien aprecio mucho. Fue fácil escogerlo y me lo devoré en un par de vuelos. Amé que se apareciera porque lo sentí como una señal de lo que debo soltar para caminar por donde me interesa hacerlo.
Si sientes que el estrés te atropella y que a veces no encuentras sentido en lo que haces o que tal vez cumpliste ya un ciclo personal o profesional, este libro es para ti. Let Them (Déjalos) es una invitación directa a conocerte y entender que, si tú no decides, la vida decide por ti.
