El ahorro nacional a diciembre de 2025, que es administrado a través de los fondos privados de pensiones asciende a $555 billones de pesos (30 % PIB) una cifra importante, la cual muestra que, aunque existe una alta informalidad en el mercado laboral, la masa de trabajadores que cotiza al sistema de seguridad social ha logrado un ahorro importante.
Del monto administrado, $251 billones de pesos que corresponden al 45% del total, se encuentran invertidos en activos en dólares americanos, eso es que un monto equivalente al 13,5 % del PIB nacional, esta invertido en el exterior en activos como bonos, acciones, y fondos de capital privado.
La diversificación del riesgo y el esquema multifondos permiten que los fondos de pensiones tengan ese régimen de inversión que busca una tasa de rentabilidad ajustada por el riesgo que busque los mejores rendimientos para los afiliados, sin embargo, un monto tan alto como $251 billones (13 % PIB) no debe pasarse por alto, más aún cuando una parte sustancial de ese ahorro salió del país entre los años 2021, y particularmente el año 2022, cuando los fondos de pensiones fueron los mayores liquidadores de posiciones en deuda pública y acciones de Colombia.
Ahora el gobierno nacional mediante una iniciativa de decreto busca cambiar el régimen de inversión de los fondos de pensiones con el objetivo de que una parte de ese ahorro regrese al país. Por supuesto traer un flujo de capital de ese tamaño puede traer una elevada volatilidad a los mercados deuda y cambiario, y un poco menos al de acciones.
Pero si la iniciativa se realiza de forma apropiada con un periodo de transición adecuado, y con nuevos instrumentos de inversión disponibles en el mercado local, tiene varias ventajas.
Primera, el mercado accionario colombiano permanece con oportunidades de inversión, por ejemplo, un numero importante de las acciones que conforman el índice local MSCI Colcap, se están negociando por debajo del valor en libros, Corficolombiana, Banco de Bogotá, Enka, Davivienda, entre otras, presentan esa condición, y todas ellas son empresas lideres. Otras tantas apenas se negocian por encima de su valor contable, Ecopetrol, Grupo de Energía Eléctrica de Bogotá, Argos, Grupo Argos y Grupo Sura, no llegan a valer dos veces su valor en libros en la bolsa. Estamos en el outlet de acciones, y un eventual flujo de inversión del ahorro local hoy puesto en el exterior, tiene el potencial de valorizar los activos locales, y capturar para los afiliados la rentabilidad de las nuevas valorizaciones.
Segunda, en la deuda pública, aunque con desafíos, asociados al déficit fiscal y al ritmo de gasto del gobierno, pasa algo similar. Los títulos TES en los diferentes puntos de la curva de rendimientos tienen un potencial de valorización significativo.
Por ejemplo, los TES con vencimiento en julio de 2046 se están negociando al 87 % de su valor nominal, eso quiere decir que un inversionista que desee tener $1.000 millones en esos esos títulos, hoy solo tiene que pagar $870 millones por ellos, pero recibe una rentabilidad anual del 11,5 % sobre los $1.000 millones de nominal. Los de referencia a diez años, que vencen en enero de 2035, se negocian al 91 % de su nominal, es el mismo caso, para tener $1.000 millones de inversión solo hay que pagar hoy $910 millones, no obstante, mientras llega la fecha de vencimiento pagan un interés anual del 11,75 % sobre el valor nominal de $1.000 millones.
Además de las oportunidades de inversión están las ventajas macro como la apreciación del peso, con la correspondiente reducción de la inflación de bienes transables, menor valor de la deuda en dólares, y la apertura de espacios para emisiones locales tanto públicas como privadas para el financiamiento de activos de infraestructura.







