Dicen que tanto va el agua al cántaro hasta que se rompe; ese podría ser el título de lo que puede suceder este año con los Títulos de Tesorería (TES). El aumento de la tasa de la deuda pública es inminente, y puede traer consecuencias desastrosas tanto para los portafolios como para las finanzas del Estado.
Existen muchos factores que podrían contribuir a esto, pero, definitivamente, lo que prendió la chispa fue el aumento exagerado del salario mínimo. Como este es inflacionario, los principales analistas del mercado colombiano prevén que, por cuenta de ello, la inflación a fin de año podría llegar al 6,5 %. Y, debido a ese aumento —alejado de la inflación objetivo del 3 % que tiene el Banco de la República—, la tasa de referencia a la vista debería terminar alrededor del 12,5 %.
En enero el Banco de la República subió la tasa de referencia del 9,25 % al 10,25 %. Esto quiere decir que todavía faltan 200 puntos básicos de incrementos; seguramente en marzo vendrá otra subida adicional.
La curva de referencia de los TES empieza con la tasa a la vista. Si esta sube, toda la curva subirá. Esto significa que la tasa de los TES aumentará considerablemente durante el año, no solo para la captación de recursos nuevos vía subastas, sino también para la valoración de los portafolios de títulos emitidos.
Las consecuencias de esto son muy complejas si tenemos en cuenta que existen vencimientos de deuda durante el 2026 por más de 200 billones, que deberán refinanciarse (rollover), es decir, volver a captarse. Adicionalmente, se necesitará deuda nueva para cubrir el presupuesto. Lo anterior le dará un golpe adicional a la tasa: a mayores necesidades de recursos, mayor tasa de interés habrá que ofrecer.
El efecto en la rentabilidad de los portafolios también será muy complicado. La valoración a precios de mercado del stock de deuda perderá valor por el aumento de la tasa de referencia. Esto implicará rentabilidades negativas durante parte del año y, seguramente, un bajo desempeño anual.
Como si fuera poco, el apetito por los TES durante el año puede disminuir dramáticamente. A nadie le gusta perder plata y mucho menos comprar caro. Entonces, dado que la metodología es la subasta holandesa, las tasas de corte y los montos recogidos pueden presentar alta volatilidad, dadas las expectativas del año.
Cabe anotar la poca credibilidad que tienen los operadores del mercado en el ministro de Hacienda, Ávila, a quien consideran más un mandadero de Petro que un economista responsable.
Todo lo anterior se suma a que el endeudamiento, como porcentaje del PIB, está en el 65 %, un nivel bastante riesgoso para la deteriorada economía colombiana.
Si a todo lo anterior le sumamos que estamos en año electoral, que las encuestas muestran una alta probabilidad de que la izquierda se mantenga en el poder y que Iván Cepeda podría ganar la presidencia —siendo este más radical que Petro—, se puede generar más ruido y más riesgo para los jugadores que estén activos en el mercado este año.
Como se ve, no será un año fácil para la deuda pública. Pero, como en todos los mercados y negocios, cuando hay riesgos hay oportunidades: seguramente algunos operadores sabrán aprovechar mejor todo este escenario.







