Aunque no es una tradición propia del calendario colombiano, San Valentín se ha consolidado como una fecha con impacto comercial creciente. En Bogotá, el consumo asociado a esta celebración aumentó 25 % en 2025, superando el 18 % registrado en años anteriores, según cifras de Fenalco.
Restaurantes, comercio minorista, turismo y entretenimiento figuran entre los sectores que más se benefician de esta dinámica.
Sin embargo, el mayor interés por celebrar contrasta con una realidad financiera más apretada para muchos hogares.

Los gastos acumulados durante el cierre e inicio de año han reducido la liquidez disponible. De acuerdo con la firma Raddar, en 2025 los colombianos destinaron 42,2 billones de pesos a la temporada navideña y 10,85 billones al mercado escolar, lo que deja menos margen para consumos adicionales en febrero.
En este contexto, la intención de compra no siempre se traduce en transacciones efectivas. Comercios y consumidores enfrentan el reto de equilibrar el deseo de celebrar con la capacidad real de pago.
Daniel Garzón, CEO de Creditop, señala que en momentos de menor liquidez los establecimientos deben ofrecer alternativas que permitan distribuir el gasto sin desajustar las finanzas personales.
La situación ha impulsado el crecimiento de modalidades como cuotas sin interés, pagos diferidos o esquemas de “compra ahora y paga después”. No obstante, la coexistencia de múltiples opciones con requisitos distintos puede generar confusión y fricción en el punto de venta, lo que termina afectando la decisión final del consumidor.

Frente a este panorama, han comenzado a implementarse modelos tecnológicos que integran diversas alternativas de crédito en un solo canal digital. Estos sistemas permiten consultar opciones disponibles en tiempo real y simplificar el proceso de financiación, tanto para el comercio como para el cliente.

Según datos del sector, la disponibilidad de financiación flexible puede incrementar las ventas hasta en 40 % y elevar el ticket promedio hasta en 50 %.
Más allá de las cifras, el fenómeno refleja un cambio en el comportamiento del consumidor, existe disposición a gastar en experiencias y regalos, pero con mayor cautela y planificación.

Para el comercio, el desafío no es solo atraer clientes, sino facilitar condiciones que permitan convertir la intención en compra sin comprometer la estabilidad financiera de los hogares.










