El sobreendeudamiento continúa siendo una realidad para miles de colombianos en 2026. Un estudio reciente realizado por Bravo sobre el perfil del deudor en el país evidencia que el 43,3 % de las personas con obligaciones en mora acumula entre tres y cinco deudas activas, aunque la cifra muestra una leve mejoría frente al 47 % registrado el año anterior.
El análisis, elaborado a partir de una muestra de más de 17.000 personas vinculadas a programas de normalización financiera, también señala que la deuda promedio se ubica en $34.154.390, ligeramente inferior a los $34,5 millones reportados en 2025.
El principal detonante del incumplimiento sigue siendo gastar por encima de los ingresos, fenómeno que explica el 44,1 % de los casos. Sin embargo, el mercado laboral emerge como un factor cada vez más determinante: la pérdida de empleo afecta al 18,2 % de los deudores, un aumento frente al 16 % del año anterior.

A esto se suman la reducción de ingresos (19 %) y los gastos imprevistos, que continúan presionando el presupuesto de los hogares.
El perfil demográfico más común entre quienes buscan reorganizar sus obligaciones se ubica entre los 31 y 40 años (36,3 %), etapa productiva en la que convergen compromisos financieros como vivienda, consumo y educación.
En cuanto al género, la diferencia es estrecha: 52,4 % son hombres y 47,6 %, mujeres. Además, el 63,2 % de los casos corresponde a personas solteras, proporción que ha venido en aumento.
Un dato relevante es el nivel educativo: cerca del 29,9 % de los deudores cuenta con título universitario. Esto sugiere que el sobreendeudamiento no está necesariamente ligado a falta de formación académica, sino a factores como la gestión del gasto, la facilidad de acceso al crédito y la volatilidad del ingreso.

Geográficamente, Bogotá concentra el 18,9 % de los registros, aunque esta proporción es menor a la del año previo. Medellín y Cali le siguen con participaciones más reducidas.

El “perfil tipo” proyectado para 2026 describe a un hombre soltero, profesional, residente en Bogotá y con entre tres y cinco obligaciones en mora. Aunque sus ingresos brutos pueden promediar $4,5 millones, el rango salarial más frecuente entre quienes buscan apoyo financiero se sitúa entre $1,5 y $3 millones.

En un contexto económico todavía incierto, el reto no solo radica en reducir el monto de la deuda, sino en fortalecer la capacidad de los hogares para enfrentar choques laborales y evitar que el crédito se convierta en un factor de inestabilidad financiera.










