In Memoriam

Beatriz González Aranda: la mujer detrás de la maestra

Una de las artistas más importantes en la historia del arte colombiano, la santandereana deja un legado vanguardista y único, que trasciende el tiempo y suma la dimensión de una persona profundamente humana.

GoogleSiga las últimas noticias del mundo del espectáculo en Discover y entérese de sus protagonistas

Revista Arcadia
17 de enero de 2026, 12:36 p. m.
Como buena santandereana, Beatriz González era directa, con norte claro y determinación.
Como buena santandereana, Beatriz González era directa, con norte claro y determinación. Foto: Carlos Tobón

Nacida en Bucaramanga en 1932, Beatriz González fue testigo de varios de los episodios más violentos de este país. Tenía 15 años cuando se desató el Bogotazo, y vivió la era y los efectos de la Violencia, esa brutal época en la que, durante años sangrientos, liberales y conservadores libraron una guerra no declarada.

Décadas después, sin perder un ápice de su sentido o su sensibilidad, vivió la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 y la retoma a sangre y fuego por parte del Ejército. Sobre el episodio, afirmó: “Mi vida se divide en dos: antes y después del Palacio de Justicia. Después de haber visto eso tan de cerca, ahora no hay lugar para la ironía. Mis trabajos son más espirituales, fantasmales”.

La faceta menos conocida de la artista colombiana Beatriz González

Tras su partida, mucho se ha detallado su legado. La maestra rompió esquemas desde los temas incómodos de notoria pervivencia que abordó y los formatos que osó utilizar (tocadores, bandejas, muebles, entre otros materiales), al igual que su reafirmación como una artista de provincia.

‘Los suicidas del Sisga’
‘Los suicidas del Sisga’ Foto: Óscar Monsalve

Navegar sus obras icónicas, como Los suicidas del Sisga, Los papagayos, Auras anónimas (en los columbarios del Cementerio Central) y tantas más, es entrar en una mirada y reflexión que llegó, y aún llega, a conciencias y museos de Colombia y el mundo en retrospectivas siempre impactantes. Actualmente, la pinacoteca de São Paulo despliega su obra y pronto la albergará el Barbican Centre, en Londres.

Su intervención de objetos y muebles le dio al arte colombiano una postura ante el arte universal. Siempre se afirmó como pintora de provincia.
Su intervención de objetos y muebles le dio al arte colombiano una postura ante el arte universal. Siempre se afirmó como pintora de provincia. Foto: KW Institute

Pero ¿quién es la mujer detrás de esa obra? Quienes conocieron de cerca a la maestra pueden dar testimonio: personas como Natalia Gutiérrez, asistente y asesora de Beatriz González desde 2016, y Paula Bossa, directora de la galería Casas Riegner, quien trabajó de su mano al menos diez años. Ambas comparten con SEMANA momentos, matices y facetas de su legado y personalidad.

Bossa la llama irreverente, incansable y universal. Cuenta que, “como buena santandereana, era siempre directa, con un norte claro y una determinación firme. Rigurosa, comprometida con su propósito y con una gran inteligencia crítica”. Gutiérrez, por su parte, la destaca como “una mujer disciplinada, apasionada por estudiar, aprender, conocer, con una mente muy joven que se nutría del arte, de la cultura y de estar acompañada de personas con quienes podía dialogar sobre estos temas y sobre política (siempre muy constante en sus prácticas). Beatriz disfrutaba de viajar, de leer, de compartir con su familia y sus amigos. Fue muy comprometida, muy autocrítica y muy creativa”.

'Paz' muestra a miembros de la comunidad indígena kogui celebrando con música la restitución de sus tierras.
En su telón 'Paz', González mostró a miembros de la comunidad indígena kogui celebrando con música la restitución de sus tierras. Foto: cortesía Casas Riegner / A.P.I.
En 'Guerra', González representa a un grupo de trabajadoras sexuales asesinadas, cuyos cuerpos fueron
abandonados a orillas de un río.
En su telón 'Guerra', la artista representó a un grupo de trabajadoras sexuales asesinadas, cuyos cuerpos fueron abandonados a orillas de un río. Foto: cortesía Casas Riegner / A.P.I.

La maestra fue una mujer sumamente inteligente que abrió camino en distintos aspectos en el arte, y parece que por fuera de lo artístico llegó más alto aún. Sus allegados la describen como generosa, brillante, amable, receptiva, dispuesta a escuchar, y recuerdan un humor único y sensible. “Eterna”, suma Natalia, “porque su trabajo la trasciende como individuo y se convierte en un símbolo del país, de un momento histórico, de un pensamiento único”.

Gutiérrez anota que en sus años juntas siempre fue evidente la sensibilidad de la maestra por los acontecimientos sociales y humanos del país. Bossa extiende ese punto afirmando que “solo una persona con su enorme sensibilidad social e inquebrantable conciencia moral puede configurar un proyecto artístico e intelectual como el suyo: una práctica orientada a preservar la memoria histórica del país y dar voz a quienes históricamente no la tuvieron”.

Beatriz González, artista.
Beatriz González fue "muy comprometida, muy autocrítica y muy creativa, una mujer sumamente inteligente que con su práctica abrió camino a diferentes e abrió camino, digamos, en distintos aspectos en el arte", según su asistente y amiga, Natalia Gutiérrez. Foto: ALEXANDRA RUIZ POVEDA

Algo que tampoco dejó de maravillar e inspirar a sus cercanos (y nos sirve de ejemplo al resto) fue su inagotable voluntad de crear y crecer. “Tuve el honor de trabajar con Beatriz durante mis diez años como curadora en Casas Riegner, cuando realizamos juntas cerca de diez exposiciones”, explica Bossa. “La acompañé en algunos viajes entrañables. Pero recuerdo uno a París, en 2014, cuando recorrimos el Musée d’Orsay junto con su esposo, Urbano Ripoll. Presenciar su asombro y su deleite frente a las obras de los grandes maestros europeos fue, en sí mismo, un momento profundamente conmovedor”. Ripoll murió hace dos años; ahora Beatriz fue a buscarlo.

Mediante el recurso de la repetición, su obra nos confronta con aquello que se intenta olvidar. Entre ejemplos emblemáticos se encuentra Auras anónimas, en el Cementerio Central de Bogotá, una de las obras de arte público más importantes del país.
Mediante el recurso de la repetición, su obra nos confronta con aquello que se intenta olvidar. Foto: Oliver Santana
Entre ejemplos emblemáticos se encuentra Auras anónimas, en el Cementerio Central de Bogotá, una de las obras de arte público más importantes del país.
Entre ejemplos emblemáticos se encuentra Auras anónimas, en el Cementerio Central de Bogotá, una de las obras de arte público más importantes del país. Foto: Óscar Monsalve

Su antigua curadora suma un significativo recuerdo, de 2024, diez años después. “El día de la inauguración de la exposición Cargando el dolor: una mirada al dibujo de Débora Arango, Beatriz González y Rosemberg Sandoval, recorrimos la exposición y me decía, emocionada, que sentía ganas de volver a dibujar. Para mí, fue un momento de profunda alegría y satisfacción”.

Desde la perspectiva del arte, Bossa considera que la maestra González pasó a la historia por sus aportes decisivos al desarrollo de la pintura en Colombia; además, por su reflexión profunda y crítica sobre la imagen impresa, y su insistencia en combatir la amnesia colectiva de un país constantemente bombardeado por imágenes de la guerra. “A través del recurso de la repetición, su obra nos confronta con aquello que se intenta olvidar. Un ejemplo emblemático de ello es Auras anónimas, en el Cementerio Central de Bogotá, una de las obras de arte público más importantes del país”, explica.

A las obras nuevas, en papel de colgadura, Beatriz González (1932) suma en ‘Bruma’ óleos de su pasado. Entre ellos, Cinta amarilla con cargueros II, Da-ve-y-va-I y Estudio cinta amarilla II.
Beatriz González en su taller, preparando la muestra 'Bruma'. Foto: Diego García-Moreno
Parte de 'Bruma'
Parte de 'Bruma' Foto: Beatriz González / Foto: Juan Carlos Barbero

Gutiérrez enmarca su obra: nació de preguntas sobre cómo situarse como artista desde un país (llamado subdesarrollado en ese momento) y frente a una cultura universal, imperante y canónica. Lo hizo mediante una postura muy original, afirmándose en su condición de pintora de provincia a través del uso del color.

A lo largo de varias décadas, González desarrolló preguntas acerca de cómo circulan y se construyen las imágenes, qué significa el arte culto y cómo transgredir cánones impuestos desde Europa o Norteamérica. “Beatriz mostró que a través de esta sensibilidad local también se puede hacer un arte que trasciende y es universal”, dice su asistente y amiga, Natalia Gutiérrez, a esta revista.

Pero también subraya facetas no tan conocidas pero muy relevantes como archivista, impulsora de escuelas de guías en los museos y de la formación de jóvenes artistas. En su rol de investigadora fue excepcional, con múltiples monografías inéditas y una investigación notable que realizó sobre la historia de la caricatura en Colombia, un proyecto que ella lideró a mediados de la década del ochenta en conjunto con el Banco de la República.

Angélica Teuta gana el XIII Premio Luis Caballero por ‘Arquitectura emocional: Cobijos & Moradas’

En un hermoso texto de despedida, Claudia Cristancho Camacho, de la Unidad de Artes y Otras Colecciones del BanRep, tocó una fibra infantil. Aseguró que el de Beatriz fue un camino de disciplina, “uno que comenzó a trazar décadas atrás, cuando aún era una niña y su pulsión por recolectar imágenes la llevó a crear un álbum de fotografías de estrellas de cine, iniciado con una postal de Shirley Temple”.

La muerte de once indígenas de la comunidad Wiwa atravesó gran parte de una de sus  exposiciones.
La muerte de once indígenas de la comunidad Wiwa atravesó gran parte de una de sus exposiciones. Foto: Esteban Vega

Así pues, detrás de la obra de González está simplemente una colombiana comprometida con la ética y la preparación, que dedicó su vida a que el país y el mundo conocieran la verdad de Colombia por medio de sus pinturas, investigaciones, aportes y curadurías.

Beatriz González, artista.
A Beatriz González se la considerará siempre una mujer irreverente, incansable y universal que jamás perdió el impulso de crear y crecer. Foto: LEÓN DARÍO PELÁEZ SÁNCHEZ

Detrás de la famosa artista hay una mujer sensible que prefirió contar la historia de su alrededor como nadie lo había hecho, dejando una cosmovisión única, que será materia de admiración y estudio por décadas. Su producción artística refleja su esencia y, en ese sentido, su huella humana logra algo supremo: ser más vasta que su arte.


Más de Gente



Noticias Destacadas