Aunque Yeison Jiménez es recordado por sus éxitos en la música popular colombiana, pocos conocen que su verdadero aprendizaje musical comenzó en el rap y el hip-hop.
Desde joven, estos géneros urbanos le enseñaron a contar historias reales, a transmitir emociones y a escribir con autenticidad, herramientas que luego trasladó a su carrera como cantante.
Esta faceta poco conocida de su vida revela cómo el ícono de la música popular fusionó raíces urbanas con sonidos tradicionales, creando un estilo único que lo conectó con miles de seguidores y dejó una huella más profunda de lo que se pensaba.

Rap y el hip-hop: la escuela que moldeó su creatividad
Antes de los escenarios multitudinarios y los contratos millonarios, Jiménez trabajó en plazas de mercado y vivió experiencias difíciles que moldearon su carácter y disciplina.
De acuerdo a lo que registran medios como La Kalle, fue durante esos años cuando descubrió que el rap hablaba de la vida real, de los barrios y de las historias sin adornos, reflejando situaciones que él mismo vivía a diario.
Para Jiménez, el rap no solo era música, sino una escuela de vida y narrativa artística.
Artistas internacionales como 50 Cent, Eminem y Jay-Z, junto a referentes latinoamericanos, le enseñaron a contar historias con honestidad, abordar conflictos cotidianos y transmitir emociones genuinas.
Esta base fue crucial cuando inició su camino en la música popular, transformando la crudeza urbana en letras que hablaban de amor, desamor y la vida en zonas rurales y urbanas de Colombia.
El rap también le permitió experimentar con la voz y el ritmo, algo poco común en quienes comienzan exclusivamente en música tradicional.
Jiménez confesó que esta disciplina le enseñó a escribir de manera precisa y a dar fuerza a cada palabra, habilidades que se volvieron esenciales en sus composiciones y presentaciones en vivo.

Un legado que trasciende géneros
Aunque su carrera se consolidó en la música popular, la raíz urbana de Jiménez nunca desapareció.
Incluso en sus últimos proyectos mostró interés en colaboraciones con artistas del rap y la escena urbana, buscando fusionar sonidos populares y urbanos.
Estas alianzas no solo amplían su legado, sino que también reflejan cómo su formación en géneros distintos fortaleció su versatilidad artística, como se registra en el medio en mención.

El impacto de esta faceta poco conocida también permite comprender mejor su conexión con el público joven, que reconoce en Jiménez no solo al intérprete de música popular, sino a un artista con raíces en la música urbana, capaz de interpretar y contar historias de manera honesta y cercana.
Su historia demuestra que la música no tiene fronteras rígidas: lo que comienza en el rap puede inspirar y enriquecer la música tradicional, y viceversa.










