Las flores me enseñaron a respirar cuando había olvidado cómo hacerlo. “Cierra los ojos, respira y siente”, es la lección que me dan todos los días. Aquí y ahora.
No fue de un día para otro. Tras un embarazo a mis 16 años, una separación a los 22 y sentirme completamente rota por no cumplir mi sueño de “tener una familia”, regresé a la casa de mis padres con dos hijos, intentando empezar de nuevo. Por varios años caminé por la vida en inercia, fuerte por fuera pero vacía por dentro. Sonreía, pero estaba marchita.
Con el tiempo logré repararme, perdonarme y volví a creer en el amor y nuevamente sembré ese gran sueño de tener una familia. Me casé con un gran hombre y mi hogar creció. Pero paradójicamente, en esa nueva etapa, olvidé a la flor más importante de mi jardín: yo.
Fue en un curso de floristería donde llegaron ellas, las flores. No como decoración ni como un oficio, sino como un lenguaje profundo de conexión. Allí, en ese espacio sagrado me conecté con mis manos entre pétalos y silencios; descubrí algo más grande que la belleza de esas formas: una manera de meditación, de presencia, de escucha interna. Por primera vez en mucho tiempo mi mente se aquietó, el corazón se abrió y sentí que estaba en casa.
Las flores me regalaron presencia en medio del caos, me enseñaron a bajar el ritmo, a escucharme, a mirarme con ternura. Ellas no corren, no se comparan, no se exigen; simplemente florecen cuando es su momento. Y entendí que nosotras también podemos hacerlo: que hay belleza en cada etapa, incluso en la más sombría.
De ese proceso personal nació Azul Taller Floral, no como una floristería, sino como un espacio de reconexión con la tierra y con el alma. Soy Nataly Mora, fundadora de Azul Taller Floral, profesional en Comercio Internacional, artista floral, PNL & coaching.
En Azul, las flores son el puente, no el fin: son energía viva que nos guía hacia el silencio interior, hacia la gratitud y hacia la sanación. A través de experiencias florales y momentos de introspección, invitamos a cada persona a tomar una pausa, a reconectarse con su esencia y a recordar que dentro de todos nosotros habita una tierra fértil esperando florecer a su ritmo, a su manera.
Mi propósito es cultivar felicidad y conciencia a través de las flores. He podido acompañar a cientos de personas que, como yo, buscan reencontrarse en medio del ritmo acelerado de la vida moderna. Hoy vivimos en una sociedad donde la ansiedad, la depresión y la desconexión emocional crecen alarmantemente: según la Organización Mundial de la Salud se estima que uno de cada cinco colombianos ha experimentado algún trastorno de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión los más comunes. Esa realidad confirma la urgencia de detenernos, respirar y volver al presente.
En Azul Taller Floral descubrí un potencial transformador. A través de nuestro taller Bloom, muchas mujeres logran conectarse consigo mismas, reencontrar su poder interior y comprender que el amor propio no es un destino, sino una práctica diaria.
Bloom es un espacio donde florecer se convierte en una experiencia espiritual, no estética; donde cada flor refleja un proceso interior de calma, merecimiento y gratitud.
Sueño con llegar a miles de mujeres, hombres y niños que anhelan vivir de manera más consciente, plena y amorosa. Y en ese camino, llegar a Mompreneurs Colombia ha sido una oportunidad invaluable, porque me ha permitido aprender, compartir y crecer junto a mujeres con propósito, que desde sus propios proyectos también inspiran a otros a florecer.
Las flores no me salvaron. Me enseñaron a salvarme. Un recordatorio de que todos, absolutamente todos, somos tierra fértil. Y que cuando nos cuidamos, inevitablemente florecemos una y otra vez, incluso después de habernos roto.









