Opinión

La presión de generar rentabilidad

En el sector inmobiliario, implementar estrategias de bienestar puede ser una ventaja competitiva para maximizar la productividad y rentabilidad de las empresas.

Tatiana Caycedo Amado
4 de abril de 2025, 9:35 p. m.
creativa
En el sector inmobiliario, la productividad de un líder de inversión y desarrollo no debería medirse por el número de horas trabajadas, sino por su capacidad para tomar decisiones acertadas. | Foto: Getty Images/iStockphoto

En el mundo de la inversión inmobiliaria, la rentabilidad no es solo un objetivo; es la métrica que define el éxito. Cada decisión, desde la estructuración de un proyecto hasta su comercialización, está marcada por la expectativa de los inversionistas de maximizar retornos y minimizar riesgos. Pero detrás de los números, las proyecciones y las estrategias de valorización, hay un factor que pocas veces se menciona: el impacto que esta presión tiene en quienes lideramos la gestión de activos y el desarrollo de proyectos.

En la búsqueda de resultados, el estrés se convierte en un compañero de trabajo constante. La necesidad de cumplir con los compromisos financieros, responder a cambios del mercado y gestionar los imprevistos propios del sector genera una carga emocional y mental que, si no se maneja adecuadamente, afecta la toma de decisiones y, paradójicamente, la rentabilidad que buscamos asegurar.

El alto desempeño como doble filo

El sector inmobiliario es exigente. Se espera que los líderes de inversión y desarrollo sean estrategas, negociadores y visionarios capaces de anticipar tendencias y actuar con precisión. Sin embargo, la cultura de la inmediatez y la presión por entregar resultados pueden llevarnos a operar en un estado de urgencia constante, donde la velocidad prima sobre la claridad y la productividad se mide en horas trabajadas en lugar de decisiones acertadas.

Cuando la presión es extrema, la toma de decisiones puede volverse reactiva en lugar de estratégica. La fatiga y el estrés afectan la capacidad de análisis, la negociación y la visión a largo plazo, comprometiendo incluso la estabilidad de los proyectos. En otras palabras, el exceso de presión puede hacer que, en el afán de entregar resultados, tomemos decisiones que pongan en riesgo la sostenibilidad de las inversiones.

Bienestar y rentabilidad: una relación directa

En los últimos años, ha quedado demostrado que el bienestar no es un lujo ni un tema secundario, sino un factor clave en la gestión empresarial. Empresas que han integrado estrategias de bienestar para sus líderes y equipos han visto mejoras en la productividad, la innovación y la resiliencia organizacional. En el sector inmobiliario, donde la presión es constante, el bienestar debe ser visto como una ventaja competitiva y no solo como un tema personal.

Desde mi experiencia liderando inversiones y gestionando grandes proyectos, he comprobado que integrar prácticas de bienestar no solo mejora la calidad de vida, sino que también impacta positivamente los resultados. La claridad mental, la capacidad de negociación y la toma de decisiones mejoran significativamente cuando los líderes tienen herramientas para manejar el estrés y equilibrar la presión con estrategias sostenibles de gestión.

Liderar con equilibrio: el nuevo reto del sector

No se trata de ignorar la exigencia del sector ni de minimizar la responsabilidad de quienes gestionamos inversiones. Se trata de encontrar un equilibrio donde la rentabilidad y el bienestar puedan coexistir. Iniciativas como pausas estratégicas, técnicas de respiración, mindfulness en la toma de decisiones y una cultura que valore la claridad sobre la sobrecarga de trabajo pueden marcar la diferencia en la forma en que lideramos.

El futuro del real estate no solo estará definido por quienes logren los mejores rendimientos financieros, sino por aquellos que sepan construir equipos sostenibles, tomar decisiones desde la claridad y liderar con visión a largo plazo. Integrar el bienestar en la gestión de inversiones no es una opción, es una necesidad si queremos que nuestro sector siga creciendo con solidez y resiliencia.

Tres estrategias para manejar la presión sin comprometer los resultados

  1.  Incorporar pausas estratégicas: no se trata de detenerse por completo, sino de crear espacios breves de reflexión para tomar mejores decisiones. Un alto en el camino permite evaluar con mayor claridad los riesgos y oportunidades sin caer en la reactividad.
  2.  Adoptar una mentalidad de largo plazo: la presión por resultados inmediatos puede hacer que se tomen decisiones que comprometen la sostenibilidad de un proyecto. Enfocarse en estrategias de inversión a mediano y largo plazo reduce la ansiedad y mejora la calidad de las decisiones.
  3. Priorizar el bienestar como herramienta de liderazgo: la claridad mental, la capacidad de negociación y la resiliencia dependen directamente del estado físico y emocional de quienes toman decisiones. Incorporar hábitos como el mindfulness, la actividad física y una gestión efectiva del tiempo mejora el desempeño y la rentabilidad.

Liderar con equilibrio no solo es posible, sino necesario. Si queremos proyectos sólidos, inversiones sostenibles y un sector inmobiliario con visión de futuro, debemos replantear la manera en que gestionamos la presión y reconocer que el bienestar no es un costo, sino una inversión estratégica.

Tatiana Caycedo Amado, directora de inversiones de Avenida Capital