OPINIÓN

Marisol Pabón Rodríguez

Premio a la perseverancia y conexión espiritual

Un reconocimiento recibido en el Congreso de la República se convierte en un punto de llegada y, al mismo tiempo, de reflexión sobre el sentido del servicio y la fe, tras años de adversidad, enfermedad y reconstrucción personal.
30 de enero de 2026, 8:15 p. m.

El pasado 4 de diciembre recibí, por parte de la Fundación Mujeres Exitosas LATAM, un reconocimiento que me llenó de gratitud. La gala del premio ‘El Verdadero Poder de la Mujer 2025’ se realizó en el Congreso de la República de Colombia y reunió a 33 liderazgos iberoamericanos.

Fueron cerca de 200 postulaciones de trayectorias destacadas en los ámbitos social, comunitario, científico, artístico, deportivo, cultural e institucional de personas que aportan a la construcción de un mundo más justo y equitativo.

Y entonces, ¿cómo llegué hasta allí?

Al mirar hacia atrás me encuentro con una niña llena de miedos, con una infancia compleja, vivida en un barrio muy vulnerable de Soacha. Luego fui una adolescente que cargaba traumas y una adulta atravesada por el miedo, la escasez y el rencor. Sí, rencor, porque durante mucho tiempo mi yo de entonces no comprendía que mis padres hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían.

Después llegó la depresión, la ansiedad y más adelante un cáncer de colon. Nada de eso me destruyó. Por el contrario, me despertó. Me llevó a conectar con mi divinidad de una forma tan profunda que mi fe se fortaleció como nunca. Decidí creer en papito Dios y creer en mí. Esa decisión me llevó a la acción.

Inicié mis estudios superiores a los 35 años y, apenas un mes después, recibí el diagnóstico de cáncer. Durante un mes viví el único periodo de negación de la enfermedad. Decidí continuar con mi carrera en el SENA, porque no contaba con los recursos económicos para pagar una universidad, y así seguí avanzando.

Creo, con total certeza, que el tiempo en el que tuve cáncer fue el más productivo de mi vida. Fueron dos años profundamente retadores entre quimioterapias, radioterapias, una colostomía, varias cirugías y una trombosis. Al mismo tiempo, fueron dos años en los que terminé mi carrera técnica, inicié la tecnología, comencé el trabajo social que tanto me apasiona y creé la fundación Fundasol 126.

Luego, mi deseo de servir me llevó a buscar nuevas herramientas para apoyar a las personas. Fue así como llegué a la Programación Neurolingüística. Empecé a estudiarla pensando en los beneficiarios para la Fundación y, para mi sorpresa, entendí que era yo quien más necesitaba esa herramienta. Quería salvar al mundo cuando en realidad era a mí a quien debía salvar primero.

Tomé la decisión de hacer un proceso de transformación profundo, serio y retador como ninguno. Un camino que contaré con detalles en el libro que estoy escribiendo. Fue complejo y muchas veces quise detenerme, pero la fe me repetía que había algo mejor esperándome, que mis hijos y yo merecíamos una vida distinta. Y avancé.

Seguí estudiando y creciendo dentro de la Fundación. Cada peldaño de mi carrera llegó acompañado de lo que hoy llamo milagros vivos, como lo soy yo en mi totalidad, un milagro de Dios. Hoy soy Top 10 Colombia Trainer Coach en PNL y desde mis demás profesiones, tengo la certeza de que no fui yo quien eligió el servicio. Fue Dios quien me eligió, me fortaleció y me dio primero el conocimiento desde la experiencia, para poder conectar de corazón a corazón con quienes necesitan apoyo.

A lo largo de mi camino he recibido varios reconocimientos, pero el premio ‘El Verdadero Poder de la Mujer 2025’ tiene un significado especial. Primero, porque sé que hubo un proceso de verificación riguroso para otorgarlo a personas que realmente representan cada categoría y aportan a la sociedad. Y segundo, porque lo obtuve en la categoría ‘Espiritualidad, bienestar y liderazgo interior’. Al leerlo solo pude decir ¡wow!, y agradecer.

Mi gratitud infinita con Dios, con Mujeres Exitosas LATAM, con mi familia por compartirme con las personas que se han visto beneficiadas por este trabajo, cerca de 20.000 personas, y con todos quienes de una u otra forma han sido parte de mi camino.

A quienes leen esta columna quiero decirles que muchas de las excusas que nos ponemos en la vida son las que nos impiden avanzar. Cuando te responsabilizas y conectas contigo, los resultados cambian.

Decídete a ir hacia adentro. ¿Te da miedo? Sí, da miedo. Pero da mucho más miedo perder una vida sin lograr lo que sueñas y sin vivirla plenamente.

Marisol Pabón Rodríguez, presidente Fundasol 126 y directora de MPR academia



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