No obstante que la operación “Resolución Absoluta” de Estados Unidos para sacar a Maduro de su búnker en Caracas fue exitosa militarmente, no solo generó críticas, sino también preocupaciones por considerar que fue un paso más en la nueva versión de la política del Gran Garrote inaugurada en el Caribe por Theodore Roosevelt, y de la que Colombia fue víctima con la separación de Panamá en 1903.
Pero, además, dejó muchos interrogantes, ya que la salida del dictador no implicó la caída del régimen, puesto que sus más cercanos colaboradores siguen, aparentemente, controlando el país. Su mano derecha, Delcy Rodríguez, ha asumido la presidencia como encargada, con la aquiescencia de Estados Unidos, por un período indefinido.
La presidencia de Edmundo González, ganador de las pasadas elecciones, con su virtual vicepresidenta Corina Machado, ha quedado “en veremos”. Produciendo la reacción de sus seguidores, que siempre manifestaron que estaban listos para asumir el poder.
También ha causado asombro que el mandatario estadounidense haya afirmado que Estados Unidos “administrará” el país por un período indefinido. Algo que no se había visto desde principios del siglo 20, cuando gobernaron “de facto” a Nicaragua y a Haití. Posteriormente, secretarios de Trump han tratado de explicar el alcance de la “administración”.
Después de una sesión de megáfono en Nueva York, Petro perdió la visa norteamericana y, luego de un lenguaje pugnaz contra Trump, lo incorporaron con su exesposa e hijo en la Lista Clinton.
Para completar, en una declaración improvisada, el mandatario norteamericano amenazó a Petro, al afirmar que podría correr la misma suerte de Maduro, lo que indujo al presidente de Colombia a convocar concentraciones para apoyarlo.
Es por eso que causó tanta sorpresa que se hubiera dado una cordial comunicación telefónica entre ambos mandatarios, que culminó con una invitación de Trump a Petro para reunirse en la Casa Blanca. Una buena noticia, ya que en el país se hacían cábalas sobre cómo iría a ser la operación norteamericana.
Colombia, aunque ha luchado con diferentes modalidades contra el narcotráfico, sigue siendo el principal productor de cocaína del mundo y grupos armados colombianos vinculados a aquel se encuentran en Venezuela. Además, es probable que buena parte de los incidentes que se han presentado tanto en el Caribe como en el Pacífico, con lanchas hundidas por los Estados Unidos, se hayan dado en áreas marítimas colombianas, aunque no dentro de su mar territorial.
Pero, además, con la situación actual de Venezuela, para Estados Unidos es fundamental Colombia, no solamente por la extensa frontera existente entre los dos países, sino porque en la eventual restauración de la democracia y de la economía venezolanas, la posición colombiana puede ser de enorme importancia.
Ojalá que la reunión de Petro y Trump sea productiva y que no se vaya a frustrar por declaraciones altisonantes.










