OPINIÓN

Sofy Casas

El comienzo de la Patria Milagro

Lo que viene ahora es distinto en el fondo y en la forma.
28 de junio de 2026 a las 10:20 a. m.

Colombia decidió. Y lo hizo con una claridad que no deja lugar a interpretaciones. La victoria de Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo es el fin de cuatro años de un experimento que le costó al país caro, demasiado caro. El socialismo del siglo XXI que Gustavo Petro intentó implantar dejó una economía asfixiada, una seguridad destruida, una inversión espantada y una institucionalidad doblegada al servicio de una ideología que fracasó en Cuba, fracasó en Venezuela y fracasó aquí. Los colombianos lo vieron, lo vivieron y fueron a las urnas a decir que no más.

Lo que viene ahora es distinto en el fondo y en la forma. La Patria Milagro que Abelardo y José Manuel construyeron como propuesta de gobierno se articula alrededor de pilares concretos que buscan transformar el Estado y recuperar la estabilidad institucional del país, sustentados en valores como la familia, el trabajo, la fe, la propiedad privada y la seguridad. Es un programa con destinatarios concretos: el campesino que no puede trabajar su tierra porque un grupo armado se la tiene tomada, el empresario que lleva cuatro años sin invertir porque las reglas cambian según el humor del gobierno, el joven que se fue del país porque no encontró futuro y el ciudadano de a pie que dejó de salir a ciertas horas porque la calle se la cedieron al crimen.

El primer frente de batalla es el narcoterrorismo, y De La Espriella nunca tuvo miedo de decirlo así. Bajo el lema de que “con los criminales no habrá negociación”, el plan de gobierno descarta los modelos previos de pacificación y califica la política de paz total de la administración anterior como una traición a la patria. Mientras Petro prefirió sentarse a negociar con las mismas organizaciones que controlan territorios, reclutan menores y le cobran vacunas a los más pobres, el presidente electo llega con una postura que no admite ambigüedad. Entre las acciones prioritarias está la destrucción de las 330.000 hectáreas de coca registradas en el país mediante fumigación aérea, erradicación manual y extinción de dominio exprés, además de la creación de un Bloque de Búsqueda contra la Extorsión y una Primera Línea de Seguridad integrada por veteranos y reservistas de la Fuerza Pública. Colombia no puede seguir siendo un país donde el crimen organizado tiene más autoridad en ciertos territorios que el propio gobierno. Eso no es paz, es rendición disfrazada de diálogo.

Recuperar la seguridad es la condición sin la cual nada más funciona, pero la Patria Milagro va mucho más allá del orden público. Uno de los compromisos más importantes del nuevo gobierno es aliviar la carga tributaria que asfixió al sector productivo durante estos cuatro años. La propuesta tributaria busca simplificar el sistema fiscal sin aumentar impuestos, eliminar el impuesto 4 × 1.000, crear incentivos para empresas que generen empleo formal y ampliar la base tributaria a partir del crecimiento de la actividad económica. La reforma tributaria de Petro fue, en la práctica, una declaración de guerra contra las empresas y los generadores de empleo. El resultado está a la vista: menos inversión, más desempleo y una economía que perdió competitividad frente al resto de la región.

Esa señal es exactamente lo que necesita la inversión extranjera para volver. Entre las metas concretas del gobierno está la creación de tres millones de empleos, la reducción de la pobreza en un 20 %, la disminución de la violencia en un 50 % y la conversión de un millón de familias en propietarias de vivienda. Son números ambiciosos que solo son posibles si el entorno económico cambia de raíz, y para eso De La Espriella propone reglas estables, seguridad jurídica real y un Estado que acompañe la actividad productiva en lugar de perseguirla.

La lucha contra la corrupción es otro eje central. De La Espriella asegura que la corrupción no es una falla menor, sino una de las formas más graves de traición a la patria porque destruye la confianza, la legitimidad y los recursos públicos. Por eso propone la creación de un Bloque de Búsqueda contra la Corrupción dirigido directamente por el presidente, con inteligencia, análisis financiero y extinción de dominio exprés, y, para 2030, todos los procesos de contratación pública se llevarán a cabo a través de blockchain para que la información no pueda ser modificada por nadie.

La salud es otra de las heridas abiertas que deja el gobierno que se va. Hospitales ahogados en deudas, colombianos usando la tutela como único camino para que alguien los atienda y farmacias sin medicamentos que llevan meses sin aparecer en los anaqueles de las EPS. De La Espriella llega con un plan de choque de diez billones de pesos para restablecer el flujo de recursos, auditorías obligatorias a las EPS y alianzas con el sector privado para modernizar hospitales en las regiones más apartadas. Que un colombiano enfermo reciba atención y sus medicamentos sin importar dónde nació ni cuánto tiene en el bolsillo. Después de cuatro años en los que la salud fue escenario de improvisación ideológica, eso no es poco.

El Estado mismo también entra en la reforma. De La Espriella propone reducir el tamaño del aparato estatal en un 40 %, eliminar entidades innecesarias y aplicar criterios estrictos de meritocracia en el servicio público, lo que permitiría ahorrar entre 25 y 30 billones de pesos anuales. Ese dinero no desaparece, se redirige hacia lo que de verdad importa: salud, educación, campo y seguridad.

Al final de todo, aquí hay un pueblo que quiere un cambio y votó por eso. Las familias que quieren vivir sin miedo, los trabajadores que quieren un empleo digno, los jóvenes que quieren construir su vida en su propio país sin tener que hacer maletas. La Patria Milagro es exactamente eso, la posibilidad real de que Colombia vuelva a ser un lugar donde valga la pena quedarse.

No va a ser fácil y nadie debería pretender que lo será. Los daños de cuatro años del fracasado socialismo aplicado a la fuerza no se reparan en un semestre. Pero, por primera vez en mucho tiempo, llega un gobierno con la voluntad, el programa y el respaldo popular para hacer lo que hay que hacer. La Patria Milagro no es un sueño. Es un compromiso. Y hoy, por fin, empieza.

VER MÁS