Criminal. Esa es la descripción perfecta para el comportamiento del ministro de Salud. La escasez de medicamentos y el colapso del sistema han generado un daño irreparable a cientos de familias. Muchas de ellas incluso han perdido a sus seres queridos gracias a la desidia del Gobierno nacional.
La situación del personal médico es profundamente dolorosa. Las palabras del gerente del hospital de Itagüí, conmovido al punto del llanto, rogaban al Gobierno nacional para que la Nueva EPS pagara las cuentas atrasadas y con ello pagar los sueldos atrasados del personal médico y demás funcionarios, no solamente fueron desoídas por el ministro Jaramillo, sino que también fueron objeto de burla.
“Los ricos también lloran”, dijo a modo de parodia Jaramillo mostrando así su desprecio e indolencia por la situación del personal médico, así como de los pacientes a los que pretende ahora arrebatar su dignidad.
Ministro Jaramillo, ¿le parece usted “rico” un auxiliar de enfermería o un camillero? ¿La señora de la cafetería que sirve los tintos en el hospital es para usted una millonaria? ¿El conductor de la ambulancia considera usted tiene una vida llena de lujos?
Ministro, ¿son ricos los adultos mayores que hacen filas desde la madrugada, por horas, para que no les sean entregados? ¿los pacientes que no tienen como comprar los medicamentos también lo son?
Señor ministro, la salud de los colombianos debe estar por encima de la ideología. Ante todo, cumpla el mandato de la ley, de la Constitución Política. Lo que está usted haciendo no solamente es ilegal, sino criminal.
Las asociaciones de usuarios también reclaman un respeto en el trato. Ministro, ¿le cuesta mucho tratar a las personas con dignidad?
Pareciera que es una directriz presidencial el resumir los problemas del país entre “ricos” y “pobres”, “oligarcas” y “trabajadores”. Ese discurso tampoco le está funcionando al Gobierno y, por el contrario, lo que está generando es una mayor división de la sociedad colombiana. Sí es eso lo que buscan, es algo contrario a nuestro espíritu como nación, el cual debe ser uno en todos los aspectos, muy especialmente en el respeto a la vida humana, la cual para el Gobierno parece ser paisaje.
Por cierto, ¿qué pasó con el incidente de desacato contra el Ministerio de Salud emitido por la Corte Constitucional? Jaramillo, de manera deliberada y reiterada, se ha negado a cumplir la orden emitida por parte de la honorable Corte Constitucional para hacer un incremento la Unidad de Pago Por Capitación (UPC), pues el aumento contemplado por su cartera no se ajusta a los requerimientos reales del sistema. De hecho, lo hace insostenible, como pretende deliberadamente para que colapse.
El proyecto piloto que hicieron con la salud de los maestros fracasó. Los colombianos aún tenemos en la memoria cómo los maestros y sus familiares se quejaban porque no recibían atención de ningún tipo. Desde el Ministerio se excusaron diciendo tener un problema con el software, que el desastre que habían causado había sido consecuencia de la manipulación del software por parte de manos criminales. Criminal es aquel que por negligencia no tiene preparado un plan de contingencia para que se soporte un inconveniente técnico. Es a todas luces claro que el proyecto piloto fracasó porque no tienen un plan y unos recursos para hacerlo real.
El ministro de salud debería estar preso. Por indolente, por creer que está por encima de la autoridad. Pero muy especialmente, por deteriorar un sistema que era bueno, poniendo en peligro e incluso generando la muerte, como ya algunas demandas avisan, de decenas de compatriotas. Su destino no debe ser muy distinto al de sus compañeros de gabinete, Bonilla y Velasco, que tanto daño han hecho al país.










