OPINIÓN

Salud Hernández-Mora

El vergonzoso silencio de Petro y los idiotas útiles

No vi una campaña en favor de la liberación de Tudares o de otros presos políticos de los que ahora pretenden desprestigiar a María Corina Machado por su pragmática decisión de regalar la medalla del Nobel a Trump.
24 de enero de 2026, 7:10 a. m.

La fotografía es la prueba reina. Refrenda la veracidad de la denuncia y retrata la hipocresía de los supuestos ángeles mediadores.

Ninguno de los seis aparece feliz, nadie sonríe, solo el arzobispo chavista deja entrever una mueca de complacencia. El semblante del preso político, agarrado a la mano de su esposa, dibuja las secuelas de su año de tortuoso encierro.

A Rafael Tudares, un abogado sin actividad política alguna, lo raptaron de manera violenta un grupo de policías encapuchados, delante de sus dos hijos pequeños, cuando los dejaba en el colegio, a principios de 2025. Si lo excarcelaron el jueves fue solo porque la dictadura necesitaba acallar la voz de Mariana González, hastiada de tanto fariseísmo.

Su demoledor mensaje, difundido tres días antes de la entrega, surtió efecto. Señaló al arzobispado caraqueño, a embajadas y a supuestos organismos defensores de derechos humanos de haberla extorsionado. Si no obligaba a su padre “a renunciar a su lucha y a su causa”, le habían dicho en diferentes delegaciones diplomáticas, su esposo seguiría tras las rejas. Y ella jamás aceptó el chantaje.

Mujer discreta, decidida, comprometida, nunca utilizó su parentesco para obtener mayor atención ni privilegio alguno. Reclamaba la liberación de su esposo de manera serena, con inquebrantable firmeza. Tampoco su padre, el presidente electo, clamó por su yerno desde su exilio madrileño. Lo hacía por todos los compatriotas torturados y presos por criticar la opresión, reclamar derechos laborales legítimos o servir de rehenes en las negociaciones tramposas que tanto aplauden los habituales idiotas útiles. Los mismos que ahora repudian a María Corina.

“Ser el yerno de Edmundo González no es ningún delito”, alegaba Mariana en su nota. Pero fue la única razón por la que la DGCIM, que cumplía los mandatos de Delcy Rodríguez, lo secuestrara y mandara a una mazmorra de la temible Rodeo 1.

La jueza Alejandra Romero, que un día tendrá que responder por las decenas de inocentes sentenciados, lo condenó después a 30 años de cárcel, tras endilgarle causas falaces y no permitirle un abogado.

Es lógico, por tanto, el gesto frío y severo de la pareja en la foto porque no se trata de ninguna liberación derivada del reconocimiento de la inocencia, sino de la continuidad de una medida criminal coercitiva.

A Tudares lo dejaron volver a su hogar con la prohibición de salir de Venezuela, cumplir la ley mordaza y presentarse cada siete días ante el Circuito Judicial Penal. Si incumple, lo vuelven a agarrar o secuestran a su esposa.

En la fotografía de marras también aparece el embajador suizo junto a un miembro del Foro Cívico, organización empeñada en lavar la cara a Nicolás Maduro, y la joven lacaya Indira Urbaneja, otra indeseable que trabaja para que el mundo crea que una mafia poderosa, que se adueñó de todo un país, puede transformarse en bondadosa dirigencia.

Su presencia evidencia la intervención opaca del expresidente español Rodríguez Zapatero, el mayor blanqueador de la tiranía ante la Unión Europea, además de beneficiario de millones robados por el chavismo. Urbaneja fue, según El Mundo, mano derecha del general Miguel Rodríguez, otro criminal que fue ministro del Interior de Maduro y terminó preso tras una de esas peleas entre los mafiosos de Miraflores. Tiempo después, Zapatero conseguiría que lo dejaran salir de la cárcel e instalarse en España.

De pronto se me pasó, pero no vi una campaña en favor de la liberación de Tudares o de otros presos políticos de los que ahora pretenden desprestigiar a María Corina Machado por su desprendida y pragmática decisión de regalar la medalla del Nobel a Trump, no el premio. Pertenecen al mismo grupo de hipócritas que mencionó Mariana.

Ni hablar de Gustavo Petro. Hay que ser la madre de los desvergonzados, un mitómano incorregible, para alegar que ahora pide la liberación del corrupto Jorge Glass, esbirro de Rafael Correa, porque antes “exigí la libertad de los presos políticos en Venezuela y Nicaragua”.

Cinco veces se reunió con el sátrapa y no exigió a su amigo la libertad de los injustamente encarcelados. Le importan un pimiento. Y en Nicaragua se limitaron a ayudar a su íntimo Carlos Ramón González, agasajado por atracar al Estado, para que se instalara como millonario en Managua.

Encima, tuvo Petro el descaro de nacionalizar a Glass el año pasado, sin otra razón que pertenecer a su club de izquierda corrupta y apolillada. Y esta semana, recibió en el Palacio de Nariño a Timoteo Zambrano, el falso opositor, esbirro del español Zapatero, al que regalaron una curul a falta de votos, y a dos alacranes venezolanos más.

El trío de cómplices de los cleptómanos opresores anda de gira por Latinoamérica para denigrar a la admirable María Corina Machado y lavar la cara a la delincuente Delcy Rodríguez. La presentan con el disfraz de política moderada, eficiente, que nada tuvo que ver con la criminalidad chavista. Y Petro, como hará Cepeda, compra y promueve el burdo embuste.