OPINIÓN

Francisco Santos

Escudo de las Américas: una gran oportunidad

¿Se imaginan un Escudo de las Américas que arranca con Milei, Kast, Paz, Peña, Keiko, Noboa, Abelardo, Mulino, Fernández, Asfura y hasta Arévalo?
27 de junio de 2026 a las 6:39 a. m.

Con Abelardo De La Espriella en la Casa de Nariño hay una gran oportunidad internacional que ojalá aprovechen. El entorno político de la región cambió, un nuevo escenario geoestratégico se está consolidando y, en este mundo de vecindarios, la proximidad histórica con Estados Unidos y su nueva estrategia de seguridad nacional crea un escenario perfecto para el nuevo Gobierno de Colombia que se inicia el 7 de agosto.

Lo primero que debemos entender es que la globalización se acabó y ahora vivimos en un mundo de vecindarios donde Estados Unidos, por fin, decide que América Latina va a ser su prioridad. Las operaciones de Venezuela y la que se inicia con Cuba son un ejemplo del nuevo continente y las nuevas relaciones donde las dictaduras comunistas desestabilizadoras no tienen espacio. Si a esta nueva realidad le sumamos la estrategia de seguridad nacional que convierte al narcotráfico en una amenaza de seguridad nacional, lo que abre inmensamente el espectro de acciones que los países pueden utilizar en contra de este cáncer, el campo queda sembrado para lograr una gran cosecha de política internacional en la que Colombia puede y debe desempeñar un papel principal.

Hace apenas unos meses, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reunió a varios presidentes del continente para crear el Escudo de las Américas. Ahí lo que se demostró es que hay la voluntad política de armar toda una estrategia de lucha contra todas las drogas que incluya a muchos países. No se firmó nada porque todo el detalle necesario para arrancar un proyecto de estos no está elaborado, pero la oportunidad está ahí.

Colombia fue quien construyó el Plan Colombia y se lo vendió al Gobierno americano. Claro, los detalles se fueron afinando, los presupuestos cambiaron y los objetivos también. Lo cierto es que el Gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana se lo presentó al Gobierno de Bill Clinton, quien lo acogió y lo adoptó. Esa experiencia sirve para hacer lo mismo ahora y aprovechar la iniciativa del Escudo de las Américas para armar un gran plan regional que tenga no solo la lucha contra las drogas, sino también la integración económica, el manejo de la migración, la seguridad e incluso la lucha contra el populismo y contra quienes desestabilizan la democracia.

En la región hay una lucha geopolítica clara entre Estados Unidos y China. Hay que utilizar esa disputa como palanca para crear un nuevo plan, que sea mucho más amplio que el Plan Colombia y que, además de lo mencionado anteriormente, se comprometa con la construcción masiva de infraestructura, la explotación conjunta de minerales raros y, además, vuelva a la región el gran proveedor de productos que antes China elaboraba. Es el momento ideal para cambiar la cadena logística que hoy depende de manera extrema y peligrosa de China, lo vimos en el covid, y convertir a la región en ese nuevo motor económico con el consabido crecimiento del consumo de 680 millones de latinoamericanos.

¿Qué fue lo primero que Chávez y Lula hicieron cuando llegaron al poder? Crearon Unasur, la competencia de la OEA, que hoy de poco sirve, por cierto, para contrarrestar el poder de los Estados Unidos y crear un nuevo escenario para esos gobiernos populistas de izquierda. Claro, como sus miembros son de izquierda, cuya principal característica es la ineficiencia y el malgasto, nunca se desarrolló y hoy es un escenario tan insulso como la OEA.

¿Se imaginan un Escudo de las Américas que arranca con Milei, Kast, Paz, Peña, Keiko, Noboa, Abelardo, Mulino, Fernández, Asfura y hasta Arévalo? Que tenga verdadera integración económica, militar, judicial y hasta legal para combatir a la mafia y a los desestabilizadores y cree un nuevo gran mercado para Estados Unidos en nuestros países. Nunca habíamos tenido en la región un escenario político tan favorable como el de ahora para crear una nueva institucionalidad que reemplace a la ineficaz y costosa OEA. ¿Se imaginan un Escudo con poderes regionales para frenar el populismo, destruir a los narcos, dirimir disputas económicas y, en fin, crear una nueva relación entre nosotros y además con Estados Unidos? Colombia lo hizo en 2000, y ahora es posible hacerlo de nuevo, ampliarlo y crear un modelo de cooperación regional que con instrumentos claros le dé ejemplo al mundo de cómo podemos combatir a las mafias, al populismo y crecer económicamente juntos.

Recuerdo la soledad política cuando era vicepresidente y el continente abrazaba a Chávez y a Castro mientras ellos sembraban la desestabilización a lo largo y ancho de la región. Además, se burlaban cuando el presidente Álvaro Uribe hablaba del castrochavismo. Tristemente, el tiempo le dio la razón. Hoy existe la oportunidad de cerrar esa puerta populista que acaba con la democracia, arruina a los países y empobrece a sus ciudadanos para siempre.

¿Cómo? Con un Escudo de las Américas que cree un nuevo multilateralismo que deje atrás las buenas intenciones, que no sirven para nada, y que con poderes reales de sanción y de premio abra un nuevo camino en las relaciones internacionales.

Me encantó cuando Abelardo dijo, refiriéndose a Delsy Rodríguez, que él no hablaba con malandros. Pues bien, señor presidente, usted tiene la oportunidad de acabar con esos malandros de una vez por todas. Manos a la obra, esa oportunidad no se vuelve a presentar.