Dentro de las teorías sobre la adquisición del lenguaje que se han venido depurando a lo largo de la historia tenemos el innatismo de Noam Chomsky, que considera el lenguaje como un ‘órgano mental’ especial que se construye gracias a propiedades innatas de la mente humana, por lo que el niño nace con capacidad para desarrollar las reglas estructurales de la gramática, habilidad mediante la cual se capacita a los niños para analizar el lenguaje que oyen y extraer las reglas gramaticales que los hace capaces de crear nuevas frases que nadie ha formulado antes.
Según los estudios en la materia, la adquisición del lenguaje no se relaciona con procesos de aprendizaje, como la cognición, pues todos los niños aprenden su lengua nativa por compleja que sea y dominan los conocimientos básicos de la lengua en la misma secuencia en relación con la edad y a causa de algunos hallazgos de tipo biológico.
La cognición es antes al lenguaje, por lo que la adquisición y desarrollo del significado de las palabras está determinado jerárquicamente por niveles evolutivos cuya secuencia se rompe en algunos niños con retrasos del lenguaje, a quienes se les puede ayudar con procesos terapéuticos como la actividad motriz, la manipulación, la permanencia del objeto y el pensamiento simbólico, según los expertos.
Por su parte, la comunicación obedece a estrategias que los niños usan para manejar sus experiencias, proceso que puede ser alterado, sea por una deficiencia en las destrezas o sea porque aún no ha llegado a cierto nivel de procesamiento cognitivo.
En la realidad de la vida, encontramos personas que no tienen las destrezas para entender fácilmente lo que entiende la mayoría, como por ejemplo, que el inocente es inocente mientras no se le haya declarado responsable penalmente por sentencia condenatoria debidamente ejecutoriada y en firme.
En esta categoría se sitúan muchas personas que por simple animadversión y por aquella falta de destrezas verán a Abelardo de La Espriella responsable de los crímenes cometidos por todos sus clientes a quienes a defendido en causas penales, muy a pesar de principios de raigambre constitucional de alta significación en nuestro sistema jurídico constitucional.
Algunos opinadores y periodistas insisten en que Abelardo de La Espriella debe responder por la estafa que David Murcia Guzmán perpetró contra más de trescientas mil familias colombianas. Afirmaron que De la Espriella le pidió 760 millones a DMG para “tocar congresistas”, con el fin de que se opusieran a una ley que regularizaba el transporte de dineros en efectivo. Sin embargo, les faltó destreza para entender que estos hechos ya fueron investigados por la Fiscalía 22 Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá que archivó el proceso penal desde el 8 de octubre de 2010 por los delitos de cohecho por dar u ofrecer, lavado de activos y captación masiva y habitual de dineros por la compulsa de copias que le hiciera un juez en la sentencia condenatoria y el caso fue archivado.
Ese auto de archivo expone en sus conclusiones lo que pretendo explicar aquí en este artículo sobre la falta de comprensión del lenguaje y la mala comunicación de los actores convertidos en perseguidores a mansalva de Abelardo de La Espriella que: “La criminalización de la defensa constituye una transgresión del artículo 18 de los principios básicos sobre la función de los abogados, el cual dispone: ‘Los abogados nos serán identificados con sus clientes ni con las causas de sus clientes, como consecuencia del desempeño de sus funciones’”.
Luego se inventaron que se perdieron las copias que compulsó la Corte Suprema de Justicia para que se investigara a Abelardo de La Espriella en otro caso, cuando la Fiscalía 17 de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de Barranquilla archivó el 12 de junio de 2017 esa investigación penal en su favor.
O la falta de destreza o el haberse quedado en esa etapa infantil de la manipulación, podrían ser los factores por los cuales tampoco comprenden los opositores gratuitos o pagados de Abelardo de La Espriella que entre más lo atacan, más sube el fervor popular que lo hará presidente en primera vuelta, al punto que, día a día, esperamos el golpe matutino de x, y o z, o de Daniel Coronell, quien se ha convertido en el principal activista político que hace campaña en contra de De La Espriella.
Aun así, creo ciegamente en que el deber de los concesionarios de espacios públicos es garantizar el equilibrio informativo, porque no se puede romper la igualdad de armas bajo la falsa máscara de ‘periodismo’, porque eso sería como revivir la frase de un humorista de izquierda llamado Jaime Garzón, que prefiero no decir, porque la mayoría de periodistas obran bien y conforme a los límites de la información y de la opinión: la veracidad y la imparcialidad.










