Martha Peralta Epieyú, abogada con tradición de trabajo en organizaciones indígenas, fue elegida presidenta del Movimiento Alternativo Indígena y Social –Mais– en 2017. El logo de su partido, una mazorca con hojas verdes, promete sintetizar “el buen vivir de los colombianos”.
Al posesionarse en el Mais, Peralta no tenía propiedades registradas, según la Superintendencia de Registro y Notariado (SNR). No obstante, el 24 de febrero de 2020 adquirió su primer apartamento, con parqueadero, en el barrio de clase media Modelo Norte, en el conjunto Parque Central, ubicado en el 804 del bloque 1. Fue comprado por 345 millones de pesos, con una hipoteca por 240 millones de pesos con el Banco de Bogotá, la que pagó en tiempo récord el 27 de febrero de 2024. Está libre de deuda.
En 2022, Martha Peralta fue elegida senadora en la lista de coalición del Pacto Histórico, en la que el Mais avaló también a María José Pizarro y a Gustavo Bolívar. Ese año, con Petro como presidente, Martha Peralta elevó su estatus. Compró, en el exclusivo sector de El Quirinal, en Bogotá, una casa (en la carrera 56 n.° 59-13) por 900 millones de pesos junto a su pareja desde 2021, el médico Julián Manuel Molina Pérez. Aunque pesa una hipoteca con el Banco de Bogotá, expertos estiman el valor real por encima de los 1.500 millones de pesos. “Son casas rapadas” por el tamaño y la privilegiada ubicación.
El 2 de marzo de 2023, la pareja sumó otra propiedad: un apartamento nuevo, con parqueadero, de 96 metros cuadrados, ubicado en el edificio Altamar Caribe, en Puerto Colombia (calle 2A n.° 20-70, torre 1, interior 905). Figura en la matrícula inmobiliaria por 446 millones de pesos, pero una promotora comercial habla de precios mínimos de 547 millones.
(Ver https://www.instagram.com/reel/CuKXbr7s0Lo/).
Su carrera inmobiliaria continuó en ascenso. El 27 de diciembre de 2023, compraron de contado el predio rural El Control, en Monguí, Riohacha, a 12 parientes por 430 millones de pesos. Ese valor tenía implícita una servidumbre para el Grupo de Energía de Bogotá, para la línea de energía Colectora, que luego vendieron por 200 millones de pesos, el 17 de febrero de 2025. ¿Hubo ventajismo de Peralta con su parentela? ¿Concertaron con las autoridades indígenas renuentes al proyecto?
Las cuentas no cuadran. En precios catastrales, las propiedades adquiridas entre 2020 y 2023 suman 2.121 millones de pesos según la SNR, pero su avalúo comercial podría superar el doble. ¿Con qué recursos las compró y canceló obligaciones si percibió en tres años y medio como senadora una cifra muy inferior? ¿Proviene del cónyuge y del vínculo con la farmacia 13 de Mayo?
¿Acaso no incurre en gastos cotidianos como fue el sofisticado viaje a París al hotel Pullman con vista a la Tour Eiffel, del que alardeó, “en habitación Deluxe por un valor por noche de 950 euros” (más de 4 millones de pesos), o la estancia con lujos para el año nuevo de 2025? ¿Cómo financia la ostentosa campaña electoral que adelanta?
(Ver https://www.instagram.com/p/DEP5ZCJKjQ6).
Otro predio de origen inexplicable, registrado a nombre de Peralta desde el 15 de mayo de 2019, cuando ya era presidenta de Mais, es el ubicado en Riohacha en la calle 52 n.° 7 G2-5. Es una venta de la Alcaldía de Riohacha a la hoy congresista por solo 66.150 pesos.
La gestión parlamentaria de Peralta ha sido clave. Como miembro de la Comisión Séptima del Senado, presidió el debate de la reforma pensional en 2023, justo cuando estrechó relaciones con Olmedo López, corrupto exdirector de la UNGRD.
Los chats entregados a la Fiscalía, y revelados por el periodista Sebastián Nohra, evidencian la complicidad. En ellos aparecen 23 recomendados de congresistas para cargos en el Gobierno, de los cuales se concretaron 12, y menciones de dinero para Cotoprix, un corregimiento de Riohacha. Según Olmedo, la doctora Peralta “estaba muy interesada” en esos recursos, dentro de un relato que la salpica.
La Corte le sigue un proceso por “direccionar”, en septiembre de 2023, un multimillonario contrato de maquinaria. La beneficiaria fue la empresa IRL, de los contratistas Riscala, al parecer recomendados por Nicolás Petro, y que se sabe muy cercanos a Santander Lopesierra. IRL fue contratada para ejecutar obras diversas de infraestructura, algunas para el corregimiento de Monguí, donde dos meses después Peralta compró el predio El Control. También la persigue el escándalo de las 470 ollas comunitarias por 61.650 millones de pesos, que terminarían en “campañas políticas” o con destinos inciertos.
(Ver https://www.youtube.com/watch?v=hGXcFNLSil0).
Mais le ha dado a Martha Peralta, según el logo, mazorcas de “buen vivir” y aspira a más. ¿Justificará en la Corte Suprema el enriquecimiento sin causa aparente, con oscuras maniobras que proclaman el “orden en sus finanzas” y “años de trabajo”?










