La situación de orden público en Ecuador se ha visto gravemente deteriorada en los últimos años, y buena parte de esta crisis se atribuye al fracaso de la política de paz total implementada en Colombia. Contrario a lo que algunos han querido presentar como una simple guerra comercial entre Ecuador y Colombia, la firme postura adoptada por el presidente Noboa responde a razones mucho más profundas que sus diferencias personales con el presidente Petro.
Noboa busca enviar un mensaje claro a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, evidenciando la enorme preocupación que supone tener gobiernos vecinos como el de Petro. Para el mandatario ecuatoriano, esta vecindad se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza. La coyuntura adquiere todavía más relevancia al producirse poco antes del encuentro entre Petro y el presidente estadounidense, lo que ha generado inquietud no solo en Quito, sino también en otros países afectados por las consecuencias de la paz total: delincuencia, violencia e inmigración ilegal descontrolada.
Desde la firma del acuerdo de paz con las Farc en 2016, los medios ecuatorianos han documentado un deterioro significativo de la seguridad en la frontera, impulsado por la actividad de las disidencias, que han sembrado el caos y la destrucción en territorio ecuatoriano. Con la llegada de Petro al poder, el crecimiento del crimen organizado en Ecuador se ha acelerado aún más, hasta el punto de que Noboa todavía desconoce qué hacía el presidente colombiano en Manta, una ciudad clave para el narcotráfico. La explicación oficial de que Petro fue a “escribir apartes de una novela” resulta poco creíble.
Ante este panorama, la postura dura del presidente ecuatoriano puede considerarse acertada, ya que responde a la necesidad de proteger la seguridad y los intereses nacionales frente a la inestabilidad regional provocada por políticas ajenas. Las dudas sobre la relación de Washington con otros países de la región —y el posible respaldo a estrategias fracasadas— añaden incertidumbre al entorno, reforzando la legitimidad de la posición firme de Noboa.
La decadente situación de orden público en Ecuador se debe en gran medida a la fracasada paz total en Colombia
Lo que hay entre Ecuador y Colombia no es una guerra comercial, como muchos han querido denominarlo. La determinación del presidente Noboa tiene un trasfondo mucho mayor que sus desencuentros con el presidente Petro.
La señal que el presidente Noboa quiere enviar a la comunidad internacional, muy especialmente a los Estados Unidos, es clara. Para un jefe de Estado como Noboa, el tener vecinos como Petro en el vecindario es un enorme dolor de cabeza.
La actual postura del presidente del Ecuador se da a pocos días de la reunión de Gustavo Petro con su homólogo, el presidente Trump. Queda clara la desazón con este encuentro, no solo de Noboa, sino de otros mandatarios de la región, cuyos países han sido víctimas de la política de paz total que lo único que ha traído a sus territorios es una ola de delincuencia, violencia e inmigración ilegal.
De acuerdo a varios medios de comunicación del Ecuador, desde la firma del acuerdo de paz con las Farc en el 2016, la situación de orden público en el Ecuador tuvo un importante deterioro por cuenta del declive de la seguridad transfronteriza, ya que las disidencias crearon desde ese entonces allí caos y destrucción.
Desde el ascenso de Petro al poder Ejecutivo, el crimen organizado en el Ecuador también creció de manera significativa. Esta es la hora en la que el presidente Noboa aún no sabe qué estaba haciendo el presidente Petro en Manta, una de las capitales del narcotráfico del vecino país. Que el primer mandatario de los colombianos se fuera a “escribir apartes de una novela” es algo difícil de creer.
Quizás la pregunta de mandatarios de la región sea: ¿La relación actual entre Washington y Caracas se hará extensiva a otros países que han tenido posturas incómodas para la Casa Blanca? ¿Estará Washington de acuerdo con la continuación de las políticas fracasadas de Petro, posiblemente en cabeza ahora de Iván Cepeda?
Eliminar el comunismo y todo lo que de él se desprende en la región no es tarea fácil. Es una muy buena señal por parte de la Casa Blanca la captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores. Asimismo, es positivo que parece cada vez más cercano el fin de la dictadura en Cuba, algo que acabaría con la desgracia de un pueblo que ha padecido durante décadas lo que es ese modelo económico fallido.
Iván Cepeda es un comunista, en eso nadie puede equivocarse. Su deseo no es distinto de cambiar la Constitución y el modelo económico de Colombia. Las libertades y el progreso de la nación en caso de que él ganara estarían en peligro.
Es importante recordar que el candidato Cepeda visitó varias cárceles en los Estados Unidos. ¿Habrá cometido delitos al realizar estas visitas? ¿Intentó manipular testigos? La corrupción de testigos es un delito en ese país. A los ojos de Washington, ¿es positivo para la región un candidato como este?
El giro a la derecha se ha observado en otros procesos electorales en la región, como Argentina o Chile, por solo citar algunos. ¿Sucederá lo mismo en Colombia? Hasta ahora, los resultados de las encuestas arrojan un resultado distinto, lo que pondría a Colombia con relación a Washington en un escenario similar al que tiene con México y Brasil, con una gran diferencia. Hasta hace poco, el principal aliado de la región de Estados Unidos era Colombia, lo cual cambió con el Gobierno Petro.
En cualquier caso, por difícil para los gremios, empresas que dependen del intercambio comercial entre Ecuador y Colombia, así como para miles de connacionales que viven en la zona de frontera, esta actuación del presidente del Ecuador ante todo es un enorme campanazo, para que se actúe sobre políticas fracasadas como la paz total, que lo único que han traído al hemisferio es aumento en las tasas de homicidio, proliferación del crimen organizado, inmigración ilegal y narcotráfico.
Gracias, presidente Noboa, por alertar a la comunidad internacional sobre las graves consecuencias de la paz total en nuestro continente.










