OPINIÓN

David René Moreno Moreno

La psicología inversa

La esclavitud de las encuestas y de las redes sociales manipuladas.
11 de marzo de 2026, 10:00 a. m.

Cada día esta más cerca el fin de la horrible noche, pues las elecciones legislativas y la consulta para seleccionar candidatos presidenciales han mostrado realidades que no pueden ser desestimadas: los colombianos se cansaron de los abusos de muchos integrantes del gobierno, rechazan la corrupción, no están de acuerdo con que cargos de gran responsabilidad estén ocupados por personas que no reúnen las condiciones personales ni profesionales para ejercerlos; se dieron cuenta del error garrafal de tratar de probar a una izquierda que prometió el cielo y la tierra para ganar votos, pero como cualquier político oportunista no cumplió lo prometido, sino que generaron pobreza, desempleo y una polarización muy difícil de superar.

Colombia no puede estar segura del triunfo logrado en estas elecciones hasta que no se cuente el ultimo voto de la primera vuelta, porque es claro que la victoria del verdadero cambio debe ser arrolladora el 31 de mayo. Esto implica que se debe asistir en forma masiva a las urnas, se debe vencer la apatía, la indiferencia y combatir el triunfalismo que puede causar mucho daño. El mundial de futbol no debe ser impedimento para participar en la próxima jornada electoral, pues es claro que de ganar la izquierda la Presidencia, este podrá ser el último mundial al que se pueda asistir, porque a quien se considera que hoy es el candidato del gobierno es más radical en sus planteamientos de la ideología progrecomunista que quienes han estado rondando el poder estos cuatro años.

Estamos viviendo el momento crucial en que se requiere unir esfuerzos alrededor de los dos candidatos que realmente gozan del aprecio y la confianza de los colombianos; no puede haber descanso en la campaña para derrotar a la izquierda opresora. Se debe tener en mente que hay más peligro en los estertores de una bestia herida, que cuando esta está siendo toreada. Las alianzas entre los buenos deben ser la base del nuevo gobierno, pues uniendo las aspiraciones y las metas de cada uno de los precandidatos sin duda se logrará preparar el mejor de los programas de gobierno que haya visto el país en las últimas décadas. La unión hace la fuerza y el progreso del país es el objetivo político; salir del ‘hueco’ donde nos han empujado el socialismo latinoamericano requerirá de mucho esfuerzo, paciencia y sacrificio, pero Colombia es lo que debe unirnos.

Los resultados de las pasadas elecciones muestran que la faena realizada por la cabeza del poder Ejecutivo desde su posesión rindió frutos para la izquierda, debido especialmente al destino que se dio a los recursos de la Nación comprando conciencias y creando los subsidios que se implementaron por doquier, premiando inclusive a los delincuentes, así como también debido al incremento desmedido del salario mínimo a escasos dos meses de las elecciones, lo cual generó un ambiente de falso beneficio, pues ha producido un incremento exagerado en el costo de la canasta familiar ya que ‘el pan de hoy es el hambre del mañana’; no se puede desconocer que las 25 curules en el senado y las 40 en cámara logradas por el Pacto constituyen una fuerza política importante que debe estar maquinando cómo llegar a la Presidencia sin tropiezos.

Las amenazas de posibles ‘estallidos sociales’ acompañados de violencia y destrucción, así como la sicología inversa empleada por el jefe de Gobierno hablando sobre las posibles irregularidades en las elecciones y la aprensión producida por falsos mensajes de las redes sociales, generaron un ambiente de incertidumbre y desconfianza que sumado al recelo y aprensión en algunos políticos altamente desprestigiados, produjo una disminución en la afluencia de votantes con más de 50 % de abstención. Para la elección de presidente no debe faltar ningún colombiano a su deber ciudadano de votar para escoger a quien por cuatro años tiene la gran responsabilidad de contribuir al engrandecimiento del país.

En estos próximos dos meses los votantes no se pueden dejar engañar por la trampa de las campañas manipuladoras de las redes sociales, ni por las encuestas direccionadoras de opinión, así como tampoco por la ola triunfalista debida a los votos alcanzados el pasado domingo. Colombia no puede quedar en manos de controvertidos políticos trashumantes ni de los radicales extremistas de izquierda. Vamos a votar por la libertad y la democracia.