OPINIÓN

Fernando Ruiz

Salvemos el programa Madre Canguro

Corresponde a las instituciones del sistema de salud la obligación de mantener la continuidad del programa Madre Canguro durante los próximos meses.
9 de marzo de 2026, 11:39 a. m.

Reconocido mundialmente como una estrategia para la atención de bebés prematuros, el programa Madre Canguro tiene un alto riesgo de desaparecer en el país. Como colombianos tenemos la obligación ética y moral para evitar su destrucción, porque es una de las mayores y más importantes contribuciones nacionales para la medicina del mundo: una iniciativa magistral de un colombiano que debería ser objeto de todos los reconocimientos, pero que poco se habla.

El doctor Edgar Rey Sanabria, un pediatra angustiado por la falta de recursos en el Instituto Materno Infantil, -y la cantidad de muertes de niños prematuros que enfrentaba diariamente- centró su visión científica a la manera cómo las madres indígenas mantenían sus bebes adheridos a su cuerpo. Él estableció un método comprobado que después desarrollaron y dedicaron su vida los doctores Héctor Martínez y Natalie Charpak.

Muchos años de esfuerzo utilizaron Martínez y Charpak para convencer a las instituciones colombianas de las bondades del programa. Ese arrojo dio sus frutos hasta que fue institucionalizado mediante el pago directo desde las EPS como un método costo-efectivo para reducir la mortalidad infantil. La disminución sostenida experimentada en el país de la mortalidad infantil -durante los últimos 30 años- con certeza tiene que ver con el crecimiento del acceso a los controles prenatales, la extensión de las unidades de neonatología y la creación del programa Madre Canguro establecido desde 1978.

Un estudio publicado por el British Medical Journal encontró que, la introducción de bebés prematuros al programa Madre Canguro durante las primeras 24 horas de vida, reduce la mortalidad en 33 % e incluso comprime el riesgo de infección severa en los niños en 15 %. Existen estudios que registran un 40 % en la reducción de la mortalidad prematura. Es tal la efectividad de este programa que la Organización Mundial de la Salud actualizó sus lineamientos, en 2022, recomendando el contacto piel a piel inmediatamente después del nacimiento, incluso antes del uso de la incubadora.

En más de 70 países el programa Madre Canguro ha sido adoptado como una estrategia que ayuda no solamente a naciones de bajos recursos, sino que también ha sido implementada por países desarrollados como Suecia, Francia y los Estados Unidos, donde se han evidenciado sus efectos benéficos de largo plazo en desarrollo cognitivo, menor ausentismo escolar y mejor integración laboral en niños prematuros.

El mayor avance en Colombia fue la inclusión en el Plan de Beneficios de este programa en 2007, donde las EPS e IPS debían garantizar la atención postnatal y -de obligatorio cumplimiento- ofrecerlo a todos los niños prematuros o de bajo peso al nacer (por debajo de 2.500 gramos). Desde 2013 se reglamentó el modelo de facturación y pago por su prestación.

Sin embargo, la crisis inducida al sistema de salud ha obligado al cierre de muchos servicios materno-infantiles. Es un problema derivado por el desfinanciamiento de las unidades de este reconocido programa en los hospitales de Colombia. La carencia de recursos obligó a muchas clínicas a la reducción de personal, desvertebrando los equipos multidisciplinarios en que se soportan los programas Madre Canguro. A lo anterior hay que sumar los traslados masivos de pacientes entre EPS que rompen la continuidad de la atención de los niños que estaban vinculados a otra EPS aumentando su riesgo de muerte e infección.

No obstante, la mayor dificultad radica en un presidente que considera que la reducción de la mortalidad infantil solamente se viene presentando exclusivamente en los dos últimos años y que ha sido registrada por obra y gracia de los equipos comunitarios. Estos, la verdad sea dicha, no han tenido siquiera la oportunidad de tener contacto con esos niños prematuros. Alguien debería aterrizar e informar a Petro que los prematuros en Colombia se han incrementado en 14 % durante sus mentados años. Debe ser difícil hacerlo entrar en razón entre tantos papeles protagónicos en películas y funerales ajenos.

Corresponde a las instituciones del sistema de salud la obligación de mantener la continuidad del programa Madre Canguro durante los próximos meses para salvar este reconocido método de salud pública y esperemos que cambie radicalmente la suerte de nuestro atormentado país.