OPINIÓN

Redacción Semana

Sobre la reunión Trump-Petro

La reunión será provechosa para las dos partes, en especial para el gobierno liderado por el presidente Trump.
3 de febrero de 2026, 11:00 a. m.

La tarde de ayer, el presidente Donald Trump, en relación a la reunión con su homólogo colombiano, manifestó lo siguiente: “Ahora es muy amable después de la operación en Venezuela”. También expresó que “de alguna manera, después de la operación en ese país, algo cambió su actitud. Hablaremos de drogas; vamos a tener una buena reunión”.

Estas declaraciones, previas al encuentro, muestran con claridad la interlocución previa entre la canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante las últimas semanas.

Estados Unidos en estos momentos está buscando aliados, y ahora encuentra uno en el primer mandatario colombiano, lo cual no convierte al presidente Petro en el nuevo mejor amigo de Potus, pero sí considero —para bienestar del hemisferio y de nuestro país— que tendrán una relación mucho más fluida de ahora en adelante.

Es evidente que en todo el continente el giro a la derecha en materia política se ha convertido en tendencia. Muy seguramente Colombia no será la excepción, especialmente luego de un gobierno tan desafortunado en varios temas, siendo emblemático en este caso el manejo erróneo de las relaciones internacionales.

La cercanía del presidente Petro con el régimen iraní, el venezolano, cubano y nicaragüense, así como su marcado antisemitismo y apoyo a grupos terroristas fundamentalistas islámicos, ponen en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos y de países vecinos, como el Ecuador.

La política antidrogas del Gobierno norteamericano se ve soterrada por acciones del Gobierno colombiano, tales como la fracasada política de la paz total o la poca cooperación al momento de extraditar narcotraficantes con densos expedientes en los tribunales de Estados Unidos.

Objetivos fundamentales de la reunión

Los temas más importantes de la agenda serán:

  1. Política antidrogas
  2. Inmigración
  3. Agenda comercial entre los dos países.

Otro asunto que muy seguramente se abordará será la visita de Delcy Rodríguez a Colombia. Para el Departamento de Estado es fundamental avanzar en tres temas primordiales, como lo son la estabilización del vecino país, su recuperación económica y reconciliación, así como también su transición hacia la democracia.

La interlocución fluida entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos redundará —sin duda— en el bienestar de la región.

Veo el tono de la reunión como amable y positivo. Solo esperemos que el presidente Petro le dé el uso de la palabra al presidente Trump.

El objetivo de Petro con esta visita era tener una relación más amable con Washington, pues a todas luces es claro que temía un final como el de Nicolás Maduro. Eso no ocurrirá si, y solo si, Gustavo Petro decide cumplir con unas reglas mínimas, que no serán otras que cumplir con lo pactado en la agenda binacional, la cual será seguida de cerca por Washington.

De cara a las elecciones de 2026, considero que este es un buen preludio, pues es clara la intención de Estados Unidos para que Colombia tenga un proceso electoral transparente, sin la injerencia de grupos armados al margen de la ley. También lejos del castrochavismo, pues la caída de la dictadura cubana y del régimen venezolano parecen inminentes.

Las elecciones de midterm en Estados Unidos son en noviembre y en ellas se juega mucho el presidente Trump. Ojalá antes de que estas sucedan pueda estar estabilizada la región y la democracia sea instaurada de nuevo en Venezuela y Cuba, con el apoyo de Colombia.