OPINIÓN

Camilo Díaz

Trabajadores en la junta de Ecopetrol

El jueves, la asamblea extraordinaria de accionistas eligió a Cesar Loza como miembro principal de la junta directiva de la empresa más grande del país.
7 de febrero de 2026, 11:27 a. m.

Los trabajadores de Ecopetrol nominaron a César Loza, expresidente de la USO, como su representante en la junta directiva de Ecopetrol. La responsabilidad de esta nominación no es menor. Ecopetrol es la empresa más grande de Colombia, es la cuarta petrolera de América Latina, una de las 50 petroleras más grandes del mundo, y el principal patrimonio de los colombianos.

Con la propiedad mayoritariamente estatal del 88,5 % el presupuesto de inversión anual de la empresa está en el rango de US$ 4.500 y US$ 5.500 millones (+/- 1 % PIB) y las inversiones que ejecuta son una de las principales variables que revisan las empresas de servicios del sector para construir sus presupuestos de inversión, y contratación de personal.

Ecopetrol es el principal productor de petróleo del país con el 65 %; el mayor oferente de gas natural con el 78 %; único refinador, y principal transportador de crudo y refinados a través de Cenit, su filial de transporte; y mediante ISA controla el 75 % del transporte de energía de Colombia. Por si sola responde por el 30 % del total de las exportaciones del país (US$ 18.000 millones).

Que un trabajador esté en la junta directiva eleva a Ecopetrol en la vanguardia del Gobierno Corporativo de las empresas estatales, y de los principios ASG y tiene importantes ventajas. Primero, es una garantía de veeduría de los recursos públicos invertidos por la empresa, pues sus presupuestos y ejecución no se discuten más allá de los altos órganos de dirección de la compañía.

Segundo, los trabajadores tienen mucho que aportar a la toma de decisiones estratégicas, puesto que conocen todas las áreas, poseen alta experiencia en las operaciones, incluso bajo ambientes retadores como los débiles precios del Brent vistos en el periodo 2014 - 2020, y en los territorios con alta conflictividad social, y fuerte presencia de grupos armados. Los trabajadores conocen bien esos entornos, saben manejarlos y consiguen operar, por eso la producción logra mantenerse a pesar de las dificultades o los atentados a la infraestructura.

Tercero, en varias ocasiones han anticipado lo que se avecina. Los sobrecostos de Reficar, la quiebra de Bioenergy, la mala decisión de comprar ISA que elevó el endeudamiento de Ecopetrol en US$ 7.544 millones de dólares en 2021, se habrían evitado si las recomendaciones de los trabajadores hubieran sido escuchadas. Ahora, el liderazgo de la empresa se va a ver beneficiado de esa experiencia, y profundidad en el manejo operativo, y otras áreas sensibles como la refinación, o la necesidad de implementar recobro mejorado en varios de los campos más maduros que hoy no lo hacen.

Los trabajadores tienen claro que la sostenibilidad de Ecopetrol y su futuro, reposa en el negocio original de producción, transporte y refinación, que le aporta el 88 % del ingreso y el 85 % del Ebitda. Que el Permian es necesario porque aporta el 15 % de la producción y el 10 % de las reservas, y que es hora de pensar la exploración no convencional por fuera de las posturas ideológicas para garantizar el abastecimiento energético nacional.

El liderazgo de César Loza en la junta beneficia a la empresa porque la prepara para más de sus 74 años de creada, y al sindicato de donde proviene, porque los lleva a pensar más allá de 103 años de defender el patrimonio público y la empresa de todos los colombianos. Sin duda esos aportes ayudarán a la junta a tomar posturas que hoy son incorrectas, y que no dicen por qué, porque se deben al gobierno que la ha nombrado, mientras los trabajadores pueden mantener distancia porque son un grupo de interés legítimo, como los departamentos productores, o los accionistas minoritarios representados en los fondos de pensiones.