OPINIÓN

Julio Londoño Paredes

Un año de Trump y América Latina “patas arriba”

Hace pocos años nadie hubiera adivinado la situación actual en el continente.
20 de febrero de 2026, 10:00 a. m.

Poco a poco, casi sin darnos cuenta, América Latina se ha constituido en un área de atención primordial para Estados Unidos, después de que nos habíamos acostumbrado a ser su “patio trasero”. En parte, porque entre los temas fundamentales de Trump desde su campaña presidencial estuvieron los de la migración ilegal, la seguridad doméstica y la lucha contra el narcotráfico.

En los tres, Colombia es actor fundamental. Tenemos una proliferación de grupos armados y de carteles de la droga; somos el primer productor de cocaína del mundo y, además, tenemos a tres millones de venezolanos en nuestro territorio y por el tapón del Darién pasaron más de medio millón de migrantes que trataban de llegar a Estados Unidos. Sin contar con que compartimos una dilatada frontera con Venezuela, uno de los objetivos del mandatario estadounidense y de sus asesores.

Entretanto, la popularidad de Bukele aumenta, con admiradores como Trump e imitadores como los presidentes de Honduras y Ecuador y los mandatarios electos de Costa Rica y Chile. Incluso una enorme mayoría de los peruanos, ante la ininterrumpida colección de presidentes desechables, quieren un presidente como el de El Salvador.

Panamá, por su parte, no obstante que durante décadas protestó por la presencia de fuerzas estadounidenses en su territorio, se vio obligado a aceptarlas nuevamente. También debió sacar a dos empresas chinas que operaban algunas instalaciones portuarias en el canal.

Milei en Argentina, que en su campaña tuvo como asesores a sus cuatro perros, Conan, Murray, Milton, Robert y Lucas, es el pupilo preferido de Trump y cuenta con el respaldo de la mayoría de los argentinos.

Nadie se imaginaba que el régimen chavista-madurista, que controló a Venezuela y que tantas veces amenazó a Colombia con los aviones Sukhoi, sus buques, cohetes y tanques de última generación, llegara a tener un “estado administrador” y unas Fuerzas Armadas politizadas, desprestigiadas y desmoralizadas.

Maduro imitó al general Noriega, que, ante un grupo de aduladores en 1989, blandiendo un machete, amenazó a Estados Unidos “si tocaban territorio panameño”. Maduro hizo lo mismo, no empuñando un machete, sino un sable militar “si se atrevían a tocar tierra venezolana”. Los dos fueron capturados y llevados a cárceles estadounidenses.

Aunque la grave situación que vive Cuba se venía gestando de tiempo atrás, por fallas evidentes en el manejo de la economía y la obsolescencia del sistema, sobrevivió al bloqueo de Estados Unidos y a las diferentes crisis que ha afrontado.

Sin embargo, ahora, Trump, con un secretario de Estado con ancestros cubanos que tiene posibilidades de ser presidente, ha afirmado que ahora le “tocaría el turno a Cuba”. Desde la crisis de los cohetes y del frustrado desembarco en Bahía Cochinos, Washington no había hablado en esos términos. Entretanto, Cuba toca otra vez la puerta de Rusia y el canciller es recibido por Putin en Moscú.

En Colombia, gracias a la paciente gestión realizada por el embajador en Washington y su competente grupo de colaboradores anónimos, se evitó un episodio similar al que ocurrió en Venezuela o una caprichosa imposición de aranceles a los productos colombianos. La entrevista de Petro con el mandatario estadounidense cambió el oscuro panorama que se presagiaba.

Esperaremos el próximo capítulo, porque Trump hasta ahora lleva un año.