La investigación médica avanza hacia una posible “vacuna” capaz de disminuir el colesterol malo de forma sostenida, mediante terapias que actúan sobre la proteína PCSK9 y podrían transformar la prevención cardiovascular.

Terapias que podrían cambiar la prevención cardíaca
Expertos alertan que no se trata de una vacuna tradicional como las aplicadas contra la influenza o el sarampión, sino de enfoques biomédicos que estimulan o modifican procesos biológicos para reducir el colesterol LDL, el llamado “malo”.
Con ello, el riesgo de enfermedad cardiovascular, una de las principales causas de muerte en el mundo, disminuiría considerablemente.
En un artículo reciente de Quirónsalud, el Dr. José María Mostaza, director de la Unidad de Riesgo Vascular del Centro Médico-Quirúrgico Olympia en Madrid, explica que este tipo de tratamientos va dirigido a neutralizar la proteína PCSK9, responsable de degradar los receptores en el hígado que eliminan el colesterol LDL de la sangre.
La PCSK9 es una proteína del hígado que influye en la eliminación del colesterol LDL, conocido como ‘malo’. Al bloquearla, el cuerpo tendría “más puertas” para eliminar el colesterol.
Hasta ahora, la medicina convencional ha utilizado anticuerpos inyectables que deben administrarse cada dos o cuatro semanas en pacientes con hipercolesterolemia familiar o con enfermedad cardiovascular ya establecida.
Sin embargo, la innovación reside en nuevas terapias que actúan en el propio hígado, bloqueando la fabricación de PCSK9 desde el ARN mensajero o, en fases experimentales.
Para esto, se recurre al uso de técnicas genéticas, que podrían tener efectos prolongados o incluso permanentes.

PCSK9, la clave biológica detrás de la nueva estrategia
El artículo de Quirónsalud menciona la posibilidad de una “verdadera vacuna” que involucraría inyectar versiones modificadas de PCSK9 para que el sistema inmunitario produzca anticuerpos propios contra esa proteína, de forma similar a una vacuna tradicional anual.
También se alude a terapia génica que destruiría el gen de PCSK9 en células hepáticas con una sola inyección, teoría apoyada por estudios en primates que mostraron reducciones de colesterol de alrededor del 60 % durante al menos un año.
En estos trabajos iniciales se han empezado ensayos en humanos en Nueva Zelanda y Reino Unido, dirigidos a personas con hipercolesterolemia familiar.
En la práctica clínica, se observan avances en terapias genéticas que editan directamente elementos del genoma hepático implicados en la producción de esta proteína.
Expertos coinciden en que todos estos desarrollos representan un cambio de paradigma.

Se pasaría de controlar el colesterol con fármacos diarios o periódicos a tratamientos de larga duración con una sola intervención o dosis anual.
Sin embargo, subrayan que estos enfoques están en fases de investigación y que décadas de evidencias sólidas respaldan el uso de estatinas y hábitos saludables como la dieta mediterránea y el ejercicio para reducir el riesgo cardiovascular en la mayoría de la población.
La idea de una “vacuna” contra el colesterol LDL tiene fundamento en la ciencia moderna, pero todavía está en etapas clínicas tempranas.
Su potencial representa una frontera prometedora en la medicina cardiovascular, aunque su disponibilidad para el público en general dependerá de futuros ensayos y aprobaciones regulatorias.










