A pesar de haber superado su punto de mayor cercanía con la Tierra, el cometa 3I/ATLAS continúa en el centro del debate científico. Este objeto proveniente del espacio interestelar ha mantenido el interés de la comunidad astronómica, no solo por su origen, sino también por una serie de comportamientos que han sido calificados como inusuales.
El astrofísico Avi Loeb ha sido una de las voces más insistentes en pedir que se estudie con mayor profundidad este objeto, pues, según sus análisis, existen 22 anomalías en su comportamiento que no son típicas de los cometas conocidos.
Anomalías que intrigan a los expertos
Dentro de las observaciones recopiladas se han identificado más de una veintena de irregularidades. Entre las más recientes destacan tres aspectos que han llamado especialmente la atención.
Por un lado, el núcleo de 3I/ATLAS parece ser más grande que el de otros visitantes interestelares como 1I/’Oumuamua y 2I/Borisov, pero al mismo tiempo se desplaza a una velocidad superior.

A esto se suma una polarización negativa extrema, un fenómeno que no tiene precedentes en cometas observados hasta ahora. Este comportamiento podría estar vinculado con la formación de su “anticola”, una estructura poco común en este tipo de cuerpos celestes.
Finalmente, cerca de su paso más cercano al Sol, el cometa mostró un aumento de brillo más acelerado de lo habitual, además de presentar una tonalidad más azulada que la del propio astro rey.

El 16 de marzo: un momento clave
Los investigadores han fijado el 16 de marzo como una fecha crucial para el análisis del objeto. Ese día, 3I/ATLAS alcanzará su máxima aproximación a Júpiter, pasando a unos 53,6 millones de kilómetros del gigante gaseoso.
Este acercamiento permitirá observar con mayor detalle su comportamiento bajo la influencia gravitacional de uno de los planetas más masivos del sistema solar. Para los científicos, se trata de una oportunidad valiosa para contrastar teorías y despejar algunas de las dudas que rodean a este objeto.
Debate científico y teorías abiertas
El caso de 3I/ATLAS ha reavivado discusiones dentro de la comunidad científica sobre cómo interpretar fenómenos que aún no tienen una explicación clara. En ese contexto, Loeb ha sido enfático en pedir una mirada más abierta frente a estos hallazgos.
“Es fácil insistir en que 3I/ATLAS es un cometa natural ignorando estas anomalías. Sin embargo, es responsabilidad de los científicos y funcionarios de la NASA reconocer la existencia de enigmas inexplicables, en lugar de mostrar arrogancia y pretender ser expertos al ignorarlos”, comentó el astrofísico.

El investigador también ha señalado que, incluso si el comportamiento del objeto no presenta cambios inesperados durante su paso cercano a Júpiter, seguirá siendo un caso atípico en comparación con otros cuerpos similares.
“Teniendo en cuenta todo lo que hemos aprendido hasta ahora y suponiendo que no ocurra nada inusual cerca de Júpiter, considero que 3I/ATLAS, que mostró actividad cometaria, es solo ligeramente menos anómalo que 1I/`Oumuamua, que no tuvo actividad cometaria visible y una mayor aceleración no gravitacional”, aclara Loeb.
En análisis previos, Loeb incluso planteó que, bajo ciertos escenarios, un planeta como Júpiter podría resultar más atractivo que la Tierra para una civilización avanzada, una hipótesis que, aunque especulativa, ha contribuido a aumentar el interés mediático y científico alrededor de este visitante interestelar.
