La etnia gitana, o pueblo romaní, tiene su origen en el noroeste de India hace cerca de mil años. Con el paso del tiempo emprendió un proceso migratorio hacia el oeste que atravesó Persia y el Medio Oriente, hasta establecer presencia en Europa alrededor del siglo XIV. Aunque no existe una explicación única sobre estas migraciones, diversos estudios apuntan a factores como presiones religiosas o la búsqueda de mejores condiciones de vida.

Uno de los países con mayor diversidad cultural histórica es España, favoreciendo la integración de múltiples comunidades, entre ellas la gitana, cuya influencia ha sido significativa en distintos ámbitos sociales y culturales. Como resultado de esta presencia prolongada, ciertos nombres y apellidos han sido asociados con posibles vínculos de ascendencia romaní.
Se estima que la llegada de este grupo a la Península Ibérica ocurrió hacia 1425, aunque algunas investigaciones sugieren fechas anteriores. Su establecimiento coincidió con una etapa de transformaciones políticas y sociales profundas que redefinieron la organización de los territorios y las relaciones entre comunidades.

La organización Ancestros Group difundió un repertorio basado en la Real Pragmática de 1783, documento en el que se registraron los nombres y apellidos de más de doce mil familias gitanas, incluyendo personas ya fallecidas. Este registro es considerado una de las principales fuentes históricas para el estudio de esta población en territorio español.
Aunque se trata de una lista de apellidos vinculados históricamente con la población gitana, su presencia no constituye una prueba definitiva de ascendencia romaní. La coincidencia de un apellido podría responder a múltiples factores históricos y sociales.

Estos apellidos podrían tener raíces gitanas
- Fernández
- Ximénez
- Rodríguez
- Muñoz
- García
- Heredia
- Vargas
- Cortés
- Reyes
- Malla
- Montoya
- Moreno
- Santiago
- Salazar
- Fajardo
- Escudero
- Camacho
- Monje
- Gabarri
- Navarro
- Castro

Investigaciones del Departamento de Antropología de la Universidad de Granada, realizadas por Juan F. Gamella, Antonio Gómez Alfaro y Juan Pérez Pérez, señalan que los apellidos documentados en el siglo XVIII eran de origen español y, en su mayoría, de tradición castellana.
Además, diversos estudios sugieren que muchos de estos apellidos fueron adoptados en contextos religiosos, especialmente durante el bautismo, así como a través de matrimonios mixtos con la población mayoritaria. Estos procesos contribuyeron a la incorporación de apellidos comunes dentro de la comunidad gitana a lo largo del tiempo.










