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La NASA acaba de confirmar este 5 de enero un “nuevo tipo de objeto astronómico” considerado una “reliquia”

La detección de una nube invisible a simple vista reabre el debate sobre cómo nacen o fallan las galaxias.

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5 de enero de 2026, 5:28 p. m.
Un objeto dominado por componentes invisibles ofrece nuevas pistas sobre la materia que forma gran parte del cosmos.
Un objeto dominado por componentes invisibles ofrece nuevas pistas sobre la materia que forma gran parte del cosmos. Foto: NASA, ESA, VLA, Gagandeep Anand (STScI), Alejandro Benítez-Llambay (Universidad de Milano-Bicocca); Procesamiento de imágenes: Joseph DePasquale (STScI)

La exploración del espacio volvió a dar un giro inesperado, pues este 5 de enero, la NASA confirmó la existencia de una estructura cósmica que hasta ahora solo existía en modelos teóricos.

No se trata de una estrella, ni de un planeta, ni siquiera de una galaxia como se conocen habitualmente. Es algo distinto: una enorme nube invisible a simple vista, cargada de gas y dominada por uno de los componentes más misteriosos del cosmos.

El hallazgo fue posible gracias a observaciones del Telescopio Espacial Hubble, que permitió verificar que este objeto carece por completo de estrellas.

Esa ausencia, lejos de ser un error, se convirtió en la clave para entender que los científicos estaban frente a una reliquia del universo temprano, una especie de “estructura inconclusa” que nunca logró convertirse en una galaxia.

“Esta es la historia de una galaxia fallida”, afirmó el investigador principal del programa, Alejandro Benítez-Llambay, de la Universidad Milano-Bicocca en Milán, Italia.

Una galaxia que nunca llegó a nacer

“Apodada “Nube-9”, esta es la primera detección confirmada de un objeto de este tipo en el universo, un hallazgo que profundiza en la comprensión de la formación de galaxias, el universo primitivo y la naturaleza de la materia oscura", indicó la NASA.

Aunque posee una gran cantidad de gas y está envuelto en un poderoso halo invisible, nunca alcanzó las condiciones necesarias para encender estrellas en su interior. En otras palabras, tiene los ingredientes básicos, pero el proceso quedó a medio camino.

La Nasa indica que este tipo de estructuras había sido buscado durante años sin éxito y ahora, la confirmación llegó cuando el Hubble apuntó directamente hacia la nube y comprobó que no existía ningún rastro de luz estelar.

El análisis de gas sin estrellas abrió una nueva ventana para comprender el universo temprano.
Una observación confirmada desde el espacio permitió estudiar un vestigio que había pasado desapercibido durante años. Foto: NASA, ESA, VLA, Gagandeep Anand (STScI), Alejandro Benítez-Llambay (Universidad de Milano-Bicocca); Procesamiento de imágenes: Joseph DePasquale (STScI)

Para los científicos, este “vacío” es una prueba sólida de que ciertas teorías sobre cómo se forman las galaxias funcionan tal como se esperaba.

Algunos astrónomos comparan estos objetos con casas abandonadas en el vecindario cósmico:

“Entre nuestros vecinos galácticos, podría haber algunas casas abandonadas”, afirmó Rachael Beaton, del STScI, quien también forma parte del equipo de investigación.

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Una ventana directa al lado invisible del cosmos

Lo más llamativo de este descubrimiento es que permite estudiar de forma directa la materia oscura, un componente que constituye gran parte del universo pero que no puede verse ni detectarse con luz.

Al analizar el comportamiento del gas dentro de esta nube, los científicos lograron estimar que la masa invisible que la rodea es miles de millones de veces superior a la del Sol.

La estructura, bautizada como Nube-9 por su orden de identificación, se extiende por varios miles de años luz y se localiza cerca de la galaxia espiral Messier 94.

Los datos sugieren que ambas podrían estar relacionadas, ya que se observan leves deformaciones en el gas que apuntan a una posible interacción gravitacional.

“Antes de usar el Hubble, se podría argumentar que esta es una galaxia enana tenue que no podíamos ver con telescopios terrestres. Simplemente no tenían la sensibilidad suficiente para descubrir estrellas”, dijo el autor principal Gagandeep Anand, del STScI.

Aunque hoy permanece sin estrellas, los expertos no descartan que en un futuro lejano esta nube pueda transformarse en una galaxia, siempre y cuando logre acumular más material. Si eso no ocurre, podría permanecer durante miles de millones de años como un fósil cósmico, ofreciendo pistas únicas sobre cómo era el universo en sus primeras etapas.

El descubrimiento refuerza una idea clave en la astronomía moderna: observar solo lo que brilla no basta. Para entender realmente el origen y la evolución del cosmos, también es necesario estudiar aquello que permanece en la oscuridad.



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