Uno de los problemas domésticos más frustrantes es la caída del servicio de Internet. Tan solo unos minutos son suficientes para que se interrumpan algunas actividades como el trabajo remoto, las clases virtuales o el entretenimiento en casa. Aunque muchas personas recurren de inmediato a llamar al proveedor, la mayoría de las fallas se pueden identificar —e incluso solucionar— desde casa con una serie de acciones básicas.

¿Qué hacer cuando se cae el Internet?
Lo primero es determinar si la falla es exclusiva del hogar o si se trata de una caída general del servicio. Ante esto, revisar si otros dispositivos conectados a la misma red presentan el mismo problema. Si el computador, el celular y el televisor inteligente no tienen acceso a internet, es probable que la falla esté en el router o en el servicio del proveedor.

Acto seguido es intentar reiniciar el módem o el router para corregir errores momentáneos en la conexión, ya que permite que el sistema se restablezca y libere fallos acumulados. De igual forma, revisar que los cables de energía y de red estén bien ajustados, en buen estado y sin signos de deterioro, pues una conexión deficiente puede provocar interrupciones constantes del servicio.

Para identificar si la falla está en los dispositivos o en la red, lo más aconsejable es intentar conectarse desde varios equipos, como celulares, tabletas o computadores. Si ninguno logra acceder a internet, lo más probable es que el inconveniente esté vinculado al proveedor o a una caída general del servicio, situación que puede confirmarse consultando los canales oficiales de la empresa o revisando reportes de otros usuarios.

Ante este tipo de situaciones, la mejor alternativa es que la compañía se encargue de solucionar el inconveniente. No obstante, en muchos casos estos procesos pueden demorarse. Mientras tanto, actualizar el firmware del equipo puede ser una opción efectiva para mejorar su rendimiento y reforzar la protección frente a posibles vulnerabilidades.










