El miedo a volar, también llamado aerofobia, es más común de lo que muchos imaginan, afectando a millones de personas en todo el mundo sin importar la edad, experiencia de vuelo o frecuencia de viajes.
Aunque el avión es considerado uno de los medios de transporte más seguros, esta fobia persiste como una barrera que impide a muchos disfrutar plenamente de sus viajes, tanto por placer como por trabajo.

Por esta razón, a continuación se presentan una serie de recomendaciones para superar el miedo a volar y disfrutar plenamente de cada viaje, basadas en guías difundidas por sitos especializados como Skyscanner, Assist Card y Catalonia Hotels, entre otras.
El primer consejo consiste en informarse sobre cómo funciona un avión y por qué determinados ruidos o movimientos no representan peligros reales. Esto es fundamental para a reducir la incertidumbre,, ya que se tiene una mejor comprensión de los mecanismos del vuelo —desde las fases de despegue hasta cómo se gestionan las turbulencias—, brindando herramientas que permiten a los pasajeros enfrentar sus miedos con mayor confianza.
Por otro lado, se aconseja poner en práctica técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o ejercicios de concentración para mantener la calma antes y durante el vuelo. Respirar profundamente con un patrón específico (por ejemplo, inhalar durante cuatro tiempos y exhalar durante seis) ha demostrado ser útil para centrar la atención y disminuir la sensación de pánico que suelen experimentar varios viajeros.

De igual forma, es necesario considerar la importancia de planificar adecuadamente el viaje para minimizar tensiones adicionales. Esto incluye seleccionar el asiento del avión que más genere confianza, evitar el consumo de cafeína y alcohol antes del vuelo, y llegar con tiempo suficiente al aeropuerto para reducir la ansiedad causada por el afán.
Otro consejo clave que puede ser bastante útil es jugar con la imaginación. Para muchas personas resulta ser más cómodo el viaje cuando imaginan que van en un bus, por ejemplo. Esto es mucho más fácil cuando se cierra los ojos y se lleva un antifaz para conciliar el sueño mientras se imagina que el viaje se está realizando en un bus, por carreteras donde es posible contemplar bellos paisajes.

En caso de sentir que se sacude un poco el avión, lo mejor es imaginar que el bus cogió ese típico bache, de esos que comúnmente se encuentran en las carreteras.
Visualizar los aspectos positivos que esperan en el destino es otra estrategia eficaz para reducir el miedo a volar. Para ello, resulta clave recurrir también a la imaginación y recrear mentalmente esos paisajes soñados: playas de arena blanca y aguas cristalinas, bosques frondosos, montañas imponentes, ríos y lagos serenos, cascadas majestuosas o la arquitectura que da identidad a cada lugar.










